
En la actualidad, en un mundo marcado por la hiperconexión digital, la soledad se ha convertido en un fenómeno alarmante. A pesar de estar más conectados que nunca, muchas personas se sienten solas, transformando lo que antes era una tristeza pasajera en una «epidemia silenciosa» que afecta la salud pública, la economía y las estructuras sociales a nivel global.
El Dr. Eliécer Dávila, médico psicólogo, diferencia entre la soledad, que se elige voluntariamente y puede ser revitalizante, y la soledad impuesta, que actúa como un factor estresante en el organismo. Según Dávila, la desconexión social es notoria por cambios en la convivencia, el aumento del teletrabajo y la fragmentación familiar, donde el «otro» se ha convertido más en un avatar digital que en una compañía física indispensable.
La falta de relaciones significativas tiene efectos negativos para la salud. Activar la respuesta de «lucha o huida» causa problemas físicos, entre ellos:
Las redes sociales han cambiado la dinámica de la intimidad, proporcionando compañía superficial que carece del contacto físico y emocional que solo puede ofrecer la interacción directa.
Detectar la soledad crónica en los jóvenes puede ser complicado, ya que la adolescencia con frecuencia implica la búsqueda de privacidad. Sin embargo, el Dr. Dávila identifica varias señales de alerta:
La soledad tiene un impacto económico significativo, ya que las empresas enfrentan pérdidas por absentismo y baja productividad. Países como el Reino Unido y Japón han respondido a esta crisis creando Ministerios de la Soledad.
Es crucial prestar atención a ciertos síntomas que persisten más de dos semanas, como la necesidad de calor físico, consumo compulsivo de bienes, ciclos de pensamientos negativos y agotamiento tras interacciones sociales, ya que pueden indicar un problema de soledad severo.
Con información de Últimas Noticias.
DCN/Agencias