
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha decidido reducir el nivel de la delegación rusa para la tercera ronda de negociaciones que se realizará la semana próxima en Ginebra, en un gesto que ha sido interpretado como un desplante hacia su homólogo estadounidense, Donald Trump. Inicialmente, Putin había prometido a Trump un negociador jefe con mayor poder decisional que el asesor presidencial que participó en las conversaciones del año anterior en Estambul. Para las dos primeras rondas en Abu Dabi, eligió al almirante Ígor Kostiukov, jefe del GRU, la inteligencia militar rusa.
Sin embargo, el Kremlin anunció que el asesor cultural Vladímir Medinski será el líder de la delegación rusa en las negociaciones del 17 y 18 de febrero. Esto ha sorprendido, ya que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había mostrado dudas sobre la participación rusa. Medinski, un exministro de Cultura conocido por su postura revisionista sobre la historia, había sido un participante polémico en las rondas anteriores, sugiriendo que la guerra y la negociación son procesos paralelos.
En esas negociaciones, Medinski había enfatizado que los ucranianos debían estar dispuestos a combatir durante un periodo prolongado, haciendo referencia a conflictos históricos. Las conversaciones en Estambul resultaron en pocos avances, limitándose a intercambios de prisioneros.
Para la ronda en Ginebra, el negociador ucraniano será Rustem Umérov, quien llevará consigo una delegación importante que incluye a figuras clave como Kirilo Budánov y Andrí Gnátov.
En cuanto a la tensión entre Rusia y Estados Unidos, tras las consultas en Abu Dabi, quedó claro que la insatisfacción rusa no era únicamente con Ucrania, sino también con la Administración de Trump. Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso, criticó a EE. UU. por no cumplir los acuerdos alcanzados en una cumbre en Alaska en agosto de 2025, que incluían la retirada del Ejército ucraniano del Donbás a cambio de una congelación del frente en regiones como Jersón y Zaporiyia.
Lavrov destacó que, a pesar de los acuerdos iniciales, la situación ha empeorado con la imposición de sanciones y presiones sobre otros países, incluida Venezuela, para limitar su comercio de petróleo con Rusia. Las anteriores reuniones han dejado claro que el principal desafío sigue siendo la cuestión territorial y las garantías de seguridad para Ucrania, ya que Zelenski ha exigido garantías antes de avanzar hacia cualquier acuerdo de paz.
DCN/Agencias