
En enero de 2026, la inflación anual en la eurozona se situó en 1,7%, una baja respecto al 2% registrado en diciembre, según datos de Eurostat. Esta desaceleración estaba dentro de las expectativas del Banco Central Europeo. En comparación, la inflación era de 2,5% el año anterior. En la Unión Europea en general, el índice también disminuyó al 2%.
Veintitrés de los Estados miembros mostraron caídas en sus tasas de inflación, uno se mantuvo estable y tres experimentaron aumentos. Entre los países con las tasas más bajas de inflación están Francia (0,4%), Dinamarca (0,6%), Finlandia e Italia (1%). En contraste, Rumanía (8,5%), Eslovaquia (4,3%) y Estonia (3,8%) destacaron por tener las presiones inflacionarias más elevadas.
La caída en la inflación se debe en gran parte a la reducción de precios en el sector energético, que restó 0,39 puntos al total. Por su parte, los servicios siguen siendo un área resistente, aportando 1,45 puntos gracias a un mercado laboral ajustado y altos costos operativos. Los precios de alimentos, alcohol y tabaco contribuyeron con 0,51 puntos, mientras que los bienes industriales no energéticos apenas aportaron 0,09 puntos.
Este descenso coloca a la eurozona próxima al objetivo del 2% del BCE, aunque las dificultades persisten, especialmente en el sector de servicios y entre los distintos países. La cautela en Fráncfort se mantiene, y las discusiones sobre posibles recortes de tasas cobran fuerza, aunque sin señales de que sean inminentes.
DCN/Agencias