
Gestores de fondos de importantes firmas como T. Rowe Price y TCW Group están adoptando una estrategia que prioriza la inversión en deuda soberana de países latinoamericanos cercanos a la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
De acuerdo con un análisis de JPMorgan, este fenómeno representa una nueva realidad para América Latina, donde el alineamiento geopolítico con EE. UU. permite mejores condiciones financieras y mayor apetito por el riesgo. Los inversionistas han incrementado sus posiciones en bonos de Ecuador y Argentina, pues ambos países han estrechado lazos con Washington. La deuda ecuatoriana, por ejemplo, rindió un cercano a 3% en enero, superando el rendimiento de otros mercados y captando atención con una emisión récord de US$4.000 millones.
En Argentina, los bonos han acumulado ganancias cercanas a 3,6% en lo que va del año, impulsados por el apoyo político y financiero brindado por EE. UU. al presidente Javier Milei. Otros aliados, como El Salvador, también han mostrado un rendimiento superior en el mercado.
A raíz de los acontecimientos del 3 de enero, el interés por bonos de Venezuela y Pdvsa ha crecido, elevando sus precios a niveles que no se veían desde antes del impago de 2017. Economistas de JPMorgan creen que la relación económica con EE. UU. y el acceso a su mercado están cada vez más relacionados con el alineamiento geopolítico.
Algunos analistas han denominado esta estrategia como la “Doctrina Donroe”, sugiriendo que los gobiernos de la región deben estar preparados para una mayor presión de Washington. Sin embargo, este enfoque podría generar volatilidad en países con administraciones de izquierda.
El contexto de mercados emergentes ha sido volátil, con el índice MSCI cayendo hasta un 2,9% a pesar de un buen inicio de año. Para firmas como TCW, el caso de Venezuela será crucial para analizar esta nueva lógica geopolítica en acción.
DCN/Agencias