
La preocupación por el aumento de los precios de los alimentos se mantiene firme entre los consumidores de Europa, a pesar de que las proyecciones oficiales sugieren una desaceleración de la inflación alimentaria en los próximos años. Según Eurostat, se espera que para 2025 los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas registren un aumento del 3,3%, por encima de la inflación general prevista del 2,5%.
El Banco Central Europeo indica que, con el tiempo, el efecto de las subidas anteriores en las materias primas y fenómenos climáticos extremos comenzará a disminuir. Esto podría permitir que la inflación alimentaria se estabilice ligeramente por encima del 2% hacia finales de 2026. Sin embargo, la percepción de los hogares sigue influenciada por la intensa presión vivida en años recientes.
Un estudio de ING destaca que el incremento de los precios de los alimentos es una de las principales inquietudes de la población en la Unión Europea. Para 2026, muchos ciudadanos anticipan que el costo de la cesta de la compra seguirá subiendo, especialmente en países donde la alimentación representa una parte significativa del presupuesto familiar.
En una encuesta realizada en seis naciones europeas, el 58% de los encuestados expresó su acuerdo con la afirmación de que esperan que los precios de la cesta de la compra aumenten más rápido en el próximo año. Solo el 14% manifestó lo contrario. Thijs Geijer, economista de ING, señala que, aunque la inflación está moderándose, los hogares todavía sienten el impacto reciente y requieren más tiempo de estabilidad.
En general, las expectativas de incremento son significativas en países como Rumanía (73%), Bélgica (66%) y Países Bajos (64%), mientras que en Alemania, el 57% lo prevé, y en Polonia, un 49%.
Con información de Euronews.
DCN/Agencias