
Desde el Laboratorio de Diversidad Biológica del Centro de Crisis Ambiental Global (Cecag) del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), un grupo de investigadoras está llevando a cabo un proyecto que evalúa la vulnerabilidad ecológica y social del sistema pesquero artesanal en los estados Sucre, Nueva Esparta y Falcón. Este estudio cuenta con el respaldo del Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura (Insopesca), el Centro Nacional de Investigación de Pesca y Acuicultura (Cenipa) y el financiamiento del Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (Fonacit).
Alimar Molero Lizarraga, investigadora del laboratorio, sostiene que el objetivo del proyecto es analizar el estado actual del stock de sardinas (Sardinella aurita), que es el principal recurso de la pesca artesanal en el país. Este enfoque integra el análisis biológico con la dinámica social y económica de las comunidades. Reconoce que la sardina no es solo un recurso, sino también cultura, empleo y seguridad alimentaria.
Los resultados preliminares del estudio revelan que las comunidades en Sucre, Falcón y Nueva Esparta presentan dinámicas locales y ambientales diversas, a pesar de formar parte del mismo sistema pesquero. En Sucre, la pesca se realiza mediante técnicas mecanizadas, mientras que en Falcón y Nueva Esparta se mantiene el tradicional cerco sardinero, que tiene un gran valor cultural. Alrededor del 80% de la población en estas áreas depende casi exclusivamente de la sardina para su alimentación y economía familiar.
Los análisis de temperatura realizados entre 2002 y 2023 indican cambios preocupantes en el comportamiento térmico de las aguas costeras, que muestran mayor variabilidad que las aguas oceánicas. Esto sugiere una disminución en la capacidad del ecosistema costero para recuperarse ante perturbaciones, junto a una creciente variabilidad en las temperaturas máximas.
Molero destaca que estas evidencias se alinean con las observaciones de los pescadores, quienes han notado alteraciones en el clima y en los patrones migratorios de la sardina. Diferencias en temperatura del agua y en las temporadas de veda han sido evidentes entre Falcón y Sucre.
Finalmente, el proyecto busca crear estrategias de adaptación que permitan a las comunidades responder a estas transformaciones, enfatizando la necesidad de construir herramientas que favorezcan tanto a los pescadores como a las autoridades para una ordenación pesquera acorde con la nueva realidad climática. Aunque el stock de sardina es considerado estable, se encuentra cerca de los límites de carga del ecosistema, lo que subraya la urgencia de estas estrategias para la sostenibilidad del socioecosistema.
DCN/Agencias