
Ecuador anunció que elevará del 30% al 50% el arancel sobre importaciones colombianas a partir del 1 de marzo. Esta medida, justificada por el gobierno de Daniel Noboa como una cuestión de seguridad nacional, intensifica la disputa comercial entre ambos países. Según el Ministerio de Producción y Comercio Exterior, Colombia no ha tomado acciones efectivas contra el crimen organizado y el narcotráfico en la frontera.
Las tensiones aumentaron a principios de febrero, cuando Ecuador impuso un arancel del 30% a varios productos provenientes de Colombia. En respuesta, Bogotá adoptó una medida similar y suspendió la venta de electricidad a Ecuador. Quito, por su parte, aumentó en 900% la tarifa para transportar crudo colombiano, afectando aún más la relación bilateral.
El nuevo incremento arancelario se da tras una reunión entre cancilleres y ministros de seguridad de ambos países en Quito, donde no se logró un acuerdo para calmar la situación. Durante estas conversaciones, Ecuador exigió a Colombia avanzar en la erradicación de cultivos de coca y combatir la minería ilegal en la frontera, mientras que Colombia pidió la eliminación de los aranceles.
El gobierno ecuatoriano argumenta que esta decisión busca “fortalecer la corresponsabilidad” en la lucha contra problemas de seguridad en la frontera de 600 kilómetros, donde operan guerrillas y redes criminales. Sin embargo, el aumento en el arancel repercutirá directamente en el comercio bilateral y sectores claves como la energía y el transporte de hidrocarburos, generando costos más altos para los importadores ecuatorianos, y podría provocar una escalada en las tensiones si no se alcanza un acuerdo pronto.
DCN/Agencias