Caracas tras el 3 de enero: evolución desde el vacío inicial hacia los intentos de convocatorias chavistas y las demandas por los presos políticos

Un amanecer tenso en Caracas tras el desalojo de Maduro

El 3 de enero, a las 9:30 am, las calles de Caracas presentaban una calma inusual. Apenas se veían personas en las avenidas, debido a la recomendación de "no salir de casa" que circulaba por las redes sociales.

Algunos ciudadanos que se atrevían a salir buscaban comercios abiertos para abastecerse de agua, alimentos o medicamentos tras los eventos de la madrugada. A las 2:01 am, el sobrevuelo de aeronaves seguido de detonaciones interrumpió el sueño de los caraqueños, que recordaban las celebraciones de Año Nuevo.

Desde Santa Rosalía se podían observar destellos naranjas y columnas de humo provenientes de Fuerte Tiuna, mientras que en El Helicoide, sede del Sebin, la oscuridad reinaba, rompiendo con su habitual colorido.

Cerca de las 4:00 am, el ambiente se serenó, aunque varias zonas quedaron sin electricidad y la señal de internet se debilitó considerablemente. Para las 10:00 am, pocos comercios se atrevían a abrir, limitándose a aceptar bolívares o divisas por la falta de energía y redes.

En el Farmatodo de San Pedro, se formaron largas colas, donde los visitantes, tras más de dos horas de espera, comentaban sobre el estruendo nocturno. La mercancía de primera necesidad se agotó rápidamente, dejando estantes vacíos.

El 4 de enero, aunque la luz se restableció en algunas áreas, las comunicaciones seguían afectadas. Las calles seguían desoladas, con la población buscando agua y señal para realizar pagos móviles.

Mientras tanto, el martes 5, ya con condiciones más normales, se registraban pequeñas crowds en la ciudad. La situación había comenzado a cambiar, pero la incertidumbre persistía.

DCN/Agencias

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