
La inflación en Estados Unidos mostró un incremento moderado en enero, alineándose con las expectativas de desinflación gradual. Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el Índice de Precios al Consumidor (CPI-U) subió 0,2% en comparación al mes anterior, mientras que la variación anual se situó en 2,4%, por debajo del 2,7% de diciembre.
El sector de la vivienda fue el principal factor detrás del aumento mensual, con un crecimiento del 0,2%. Los precios de los alimentos también ascendieron 0,2%, tanto en las compras del hogar como en restaurantes, aunque el incremento en estos últimos fue más moderado. Los principales aumentos se vieron en cereales, productos de panadería, lácteos y proteínas; sin embargo, la categoría de «otros alimentos para el hogar» experimentó una caída.
En contraste, el índice de energía disminuyó un 1,5% en enero, impulsado por una caída del 3,2% en el precio de la gasolina. La electricidad presentó una leve baja, mientras que el gas natural tuvo un incremento. La inflación subyacente, que no incluye alimentos ni energía, creció un 0,3% y alcanzó el 2,5% interanual. Entre los rubros con mayores alzas mensuales se encontraron tarifas aéreas, cuidado personal, entretenimiento y ropa. En el sector automotriz, los precios de vehículos nuevos apenas variaron, mientras que los autos usados bajaron 1,8%. En atención médica, se registraron aumentos en hospitales y médicos, mientras que los medicamentos recetados se mantuvieron estables.
En términos anuales, los alimentos aumentaron un 2,9%, la energía tuvo un ligero descenso y la vivienda avanzó un 3%. Se observaron incrementos en cuidado personal, muebles, recreación y servicios médicos. El índice CPI-U no ajustado se situó en 325,252 puntos, y el índice para trabajadores urbanos (CPI-W) creció un 2,2% en los últimos doce meses.
DCN/Agencias