
La presión del presidente Donald Trump para limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito ha generado preocupación en el sector bancario de EE. UU. Ejecutivos de la banca están explorando opciones para evitar un enfrentamiento directo con la Casa Blanca, mientras se preparan para implementar una estrategia más decidida en caso de que las negociaciones no avancen.
Privadamente, la reacción ha sido de descontento. Según fuentes cercanas, algunos bancos están considerando la posibilidad de lanzar productos con un interés máximo del 10% o promociones temporales que reduzcan las tasas para ciertos clientes. Estas acciones buscan desactivar la presión política sin afectar gravemente los ingresos del sector.
La industria también se organiza para enfrentar una posible confrontación. Si las gestiones para calmar a Trump no son efectivas, podrían recurrir a tácticas de cabildeo, campañas públicas y litigios.
La ofensiva de Trump comenzó recientemente cuando exigió en redes sociales que las tarjetas limitaran sus tasas al 10% durante un año. Además, solicitó al Congreso apoyo para el Credit Card Competition Act, una propuesta bipartidista que busca regular los aproximadamente 200.000 millones de dólares que cobran bancos y procesadores a los comerciantes por transacciones con tarjetas.
Jeremy Barnum, CFO de JPMorgan Chase, destacó que un tope obligatorio perjudicaría tanto a consumidores como a la economía. Este contexto coincide con el inicio de la temporada de reportes del sector, donde JPMorgan ha sido el primero en presentar sus cifras.
Los analistas advierten que un límite del 10% podría afectar significativamente las ganancias de los negocios de tarjetas, lo que explica la urgencia en la respuesta del sector. Por ahora, Wall Street trata de evaluar la postura de Trump y el margen de maniobra de la industria.
DCN/Agencias