
Protestas en Irán: Seis días de manifestaciones y represión
Desde el pasado domingo, Irán vive un clima de protestas que se ha extendido a 32 ciudades, impulsadas por la crisis económica y demandas políticas. Este viernes marcó el sexto día de movilizaciones, con manifestantes en lugares como Zahedán y Fuladshahr, quienes corearon lemas contra el liderazgo clerical, incluyendo "Muerte al dictador", según videos de activistas.
En Fuladshahr se realizó el funeral de Dariush Ansari Bakhtiarvand, un joven fallecido el miércoles tras recibir disparos durante las manifestaciones. Según la ONG opositora Hrana, en los primeros cinco días de protestas se han registrado siete muertes, 33 heridos y 119 detenidos.
Los medios locales, como Tasnim, han confirmado algunas de estas muertes, incluyendo tres ocurridas en Azna, donde se reportaron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con supuestos ataques a una comisaría. Tasnim describe a los manifestantes como "alborotadores", planteando que estos estarían vinculados a actores externos.
Durante este contexto, el fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi Azad, advirtió que cualquier intento de transformar las protestas económicas en un “instrumento de inseguridad” será respondido legalmente para mantener el orden. Históricamente, las autoridades iraníes han relacionado los movimientos de protesta con actores externos, particularmente Estados Unidos e Israel, especialmente desde las revueltas de 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini.
Las movilizaciones actuales, impulsadas inicialmente por comerciantes en Teherán, se han caracterizado por un creciente tono político. Se han escuchado consignas que piden el fin de la República Islámica y el regreso de la monarquía, con alusiones al príncipe heredero, Reza Pahlaví.
El representante del líder supremo, Ahmad Alamolhoda, acusó a los manifestantes de manipulación mediante inteligencia artificial.
En el plano internacional, Estados Unidos y Australia han expresado su apoyo a las manifestaciones, con declaraciones del presidente estadounidense que advierte sobre la intervención si hay represalias contra los manifestantes. Teherán respondió rechazando estas intervenciones como una amenaza a la estabilidad regional.
Irán, además de la crisis de protestas, enfrenta un deterioro económico severo, con una inflación superior al 42% y sanciones internacionales que agravan el descontento social.
DCN/Agencias