
El secretario de guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó el miércoles que las fuerzas estadounidenses incautaron un buque petrolero sancionado vinculado a Venezuela tras una persecución en el Atlántico Norte que duró casi tres semanas.
Hegseth manifestó en su cuenta de X que “el bloqueo del petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en pleno efecto en cualquier parte del mundo”, refiriéndose a la captura del buque conocido como Bella 1, acusado de violar las sanciones estadounidenses.
La operación fue realizada por la Guardia Costera de EE. UU. bajo una orden judicial federal, después de seguir al petrolero mientras intentaba evadir el bloqueo cercano a Venezuela. Durante la persecución, la tripulación del navío intentó complicar su captura pintando una bandera rusa en el casco y cambiando el nombre y matrícula de la embarcación.
La incautación del Bella 1 representa un nuevo capítulo en la campaña estadounidense contra el tráfico de petróleo sancionado vinculado a Venezuela, en un contexto donde Washington ordenó un bloqueo total de petroleros sancionados que entren o salgan del país.
Este incidente se produce en medio de creciente tensión internacional tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas, lo que ha intensificado la ofensiva de EE. UU. sobre activos vinculados al régimen y al comercio irregular de petróleo.
En este mismo escenario, el expresidente Donald Trump anunció que el régimen chavista, liderado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, está dispuesto a entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo para su venta en el mercado estadounidense. Trump afirmó que este crudo es de “alta calidad y autorizado en EE. UU.” y que él supervisará los ingresos para “beneficiar al pueblo venezolano y a Estados Unidos”.
Este desarrollo resalta la continuidad de las tensiones entre EE. UU. y Venezuela en torno al comercio de petróleo y las sanciones impuestas.
DCN/Agencias