
El presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tuvieron su primera audiencia en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde se enfrenta a acusaciones de narcoterrorismo. Durante esta instancia, Maduro se declaró inocente, expresando que se considera un hombre decente y que sigue siendo el presidente de Venezuela. Hablando a través de un intérprete ante el juez Alvin Hellerstein, el mandatario indicó que había revisado la acusación pero no la había leído en su totalidad, tratándola brevemente con su abogado.
Maduro fue llevado a la sala del tribunal sin esposas, vistiendo una camiseta negra y usando auriculares para la traducción simultánea. En su declaración, se refirió a su situación como la de un «prisionero de guerra», afirmando que fue capturado en su hogar en Caracas.
Cilia Flores también se declaró «no culpable, completamente inocente» ante el magistrado. Durante la audiencia, el juez Hellerstein informó a ambos sobre su derecho a notificar al consulado venezolano acerca de sus arrestos. Ambos manifestaron su deseo de recibir una visita consular.
El abogado de Maduro, Barry Pollack, calificó la detención como un «secuestro militar». Pollack comentó a los medios que, aunque en este momento no está buscando la liberación bajo fianza para su defendido, no descarta hacerlo en el futuro.
Por su parte, Mark Donnelly, abogado de Flores, destacó que la esposa del presidente sufrió «lesiones importantes» durante lo que calificó como «secuestro», con hematomas severos en las costillas. Donnelly solicitó que se le realicen radiografías y una evaluación médica a Flores.
La audiencia tuvo una duración de aproximadamente media hora, y al finalizar, el juez Hellerstein determinó que Maduro deberá volver al tribunal el 17 de marzo para una nueva audiencia, permaneciendo bajo custodia hasta entonces.
DCN/Agencias