
Un enfrentamiento violento entre facciones disidentes de las FARC ha resultado en la muerte de al menos 27 combatientes en las selvas del Guaviare. Este conflicto, confirmado por las autoridades militares, representa un incremento notable en la violencia en una región clave para el narcotráfico.
Los grupos que se enfrentan son de las facciones lideradas por Iván Mordisco y alias «Calarcá». Mordisco es considerado el criminal más buscado del país, habiendo suspendido las negociaciones con el gobierno de Gustavo Petro en 2024. Por otro lado, Calarcá dirige un grupo que mantiene diálogos esporádicos y debilitados con el Estado, en medio de escándalos recientes de infiltración.
De acuerdo con el Ejército Nacional, la raíz principal de este conflicto es la disputa por el control territorial. Después del desarme de las FARC hace cerca de diez años, estas agrupaciones buscan ocupar el vacío de poder para garantizar el tráfico de drogas, la minería ilegal y el cobro de extorsiones.
El aumento en la violencia ocurre en un momento delicado para la administración de Petro, ya que Mordisco ha intensificado sus ataques tanto a civiles como a la Fuerza Pública. Mientras tanto, las negociaciones con el grupo de Calarcá no han avanzado.
El Guaviare, por su ubicación estratégica, sirve como un punto fundamental que conecta el centro de Colombia con la Amazonía, convirtiéndose así en el epicentro de una guerra que no muestra signos de cesar, a pesar de los esfuerzos por parte del gobierno para mediaciones pacíficas.
En más de seis décadas de conflicto, Colombia ha experimentado más de 450,000 muertes y millones de desplazados, gran parte de esta violencia generada por las economías ilícitas que se alimentan del conflicto armado.
DCN/Agencias