
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se presentó este miércoles ante el Congreso estadounidense para detallar un plan que, según él, guiará la estabilización, recuperación y transición en Venezuela.
Rubio aseguró que Washington tiene una «influencia decisiva» en la situación del país, atribuida a las sanciones y restricciones en el sector energético. La primera fase del plan es la estabilización, orientada a evitar que Venezuela «caiga en el caos». Mencionó la reciente incautación de dos buques vinculados al comercio petrolero sancionado y afirmó que están trabajando en un acuerdo para gestionar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano que están en custodia debido a las sanciones.
Este crudo, de acuerdo con Rubio, sería vendido «a precios de mercado» y los ingresos se manejarían bajo supervisión de Estados Unidos para beneficiar al pueblo venezolano, no al gobierno de Caracas. Esto, aseguró, le otorga a Washington una notable influencia para avanzar en la estabilización institucional y económica de Venezuela.
La segunda fase, denominada recuperación, implica abrir el mercado venezolano a empresas estadounidenses, occidentales y de otras naciones bajo «condiciones justas». También se espera iniciar un proceso de reconciliación nacional que incluiría amnistía, liberación o repatriación de líderes opositores encarcelados o en el exilio, buscando así reconstruir la sociedad civil.
Por último, la tercera etapa será la transición política, que se desarrollará en paralelo a las fases anteriores. Rubio destacó que algunos de estos procesos se superpondrán, pero el objetivo final es llevar a Venezuela hacia un nuevo marco institucional.
Rubio concluyó señalando que la estabilización es esencial para evitar el caos en el país.
DCN/Agencias