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El 8 de enero, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro, celebraron en una llamada la decisión del gobierno de Venezuela de excarcelar a presos políticos. Según un comunicado de la presidencia brasileña, ambos líderes «saludaron» el anuncio realizado por Jorge Rodríguez en la Asamblea Nacional.
Este anuncio ocurrió días después de que Nicolás Maduro fuera capturado por fuerzas estadounidenses. Los mandatarios también expresaron su «gran preocupación» por el uso de la fuerza contra Venezuela, considerándolo una «violación» del derecho internacional y de la soberanía del país.
Lula y Petro coincidieron en que la situación en Venezuela debe resolverse a través de medios pacíficos y del respeto a la voluntad del pueblo. Acordaron seguir «cooperando» para alcanzar la paz en una nación que comparten en su frontera.
Desde el inicio, Lula ha condenado la intervención estadounidense, señalando que sobrepasaba una «línea inaceptable» y solicitó una respuesta «vigorosa» de las Naciones Unidas. Sin embargo, el presidente brasileño no ha hecho pronunciamientos públicos sobre la situación venezolana, un tema sensible en Brasil, especialmente con las elecciones previsto para octubre.
Por su parte, Petro criticó la operación de captura de Maduro y se involucra en un intercambio de declaraciones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió acciones similares en otros países latinoamericanos. Luego de varias tensiones, el colombiano y el estadounidense sostuvieron su primera conversación telefónica el 7 de enero.
Rodríguez, en su anuncio, mencionó la «liberación» de «un número importante de personas», que incluye a venezolanos y extranjeros, sin detallar cifras ni condiciones, describiéndolo como un «gesto unilateral» para «consolidar la paz» en el país.
Este anuncio de excarcelaciones se presentó luego de que Trump informara sobre el cierre de una «cámara de torturas» en Caracas, en medio de la presión hacia el gobierno de Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, por tropas estadounidenses.
DCN/Agencias