
Oswin J. Barrios | Finanzas Digital
Este viernes, la Casa Blanca revivió una narrativa conocida para la industria petrolera: Venezuela, nuevamente como una promesa de reapertura, con un presidente estadounidense hablando de seguridad y un país rico en petróleo buscando reordenarse.
Sin embargo, los verdaderos protagonistas fueron los ejecutivos petroleros, cuyas intervenciones fueron claras y directas. Resaltaron que su retorno a Venezuela dependerá de un análisis objetivo de riesgos y condiciones, no de un acto de fe.
Mark Nelson, de Chevron, habló desde la experiencia, destacando que la compañía lleva más de un siglo en el país. Su mensaje subrayó que Chevron nunca se fue del todo y, por ende, está en una buena posición para reactivar operaciones si el entorno se estabiliza.
Por su parte, Darren Woods, CEO de ExxonMobil, expresó que Venezuela sigue siendo un lugar atractivo por su riqueza petrolera, pero indicó que, por el momento, no pueden invertir. La situación legal actual no ofrece las certezas necesarias, y las expropiaciones del pasado son un factor crítico. Enfatizó que, antes de invertir, requieren entrar al país con equipos técnicos para evaluar la infraestructura petrolera; este proceso podría comenzar en pocas semanas si hay condiciones de seguridad adecuadas.
Finalmente, Ryan Lance, de ConocoPhillips, subrayó la deuda de Venezuela con su empresa, de 12 mil millones de dólares, pero también vio oportunidades en la estrategia de Trump. Sin embargo, destacó que la reactivación de la industria requiere de un sólido marco financiero y reformas profundos en el sector energético, incluyendo a Pdvsa.
El mensaje de los ejecutivos fue claro: están dispuestos a volver, pero bajo sus propias condiciones, priorizando reglas claras y un entorno predecible.
DCN/Agencias