
La plata ha superado los 100 dólares la onza por primera vez, marcando un hito que refleja las tensiones geopolíticas, inquietudes sobre la política monetaria en EE. UU., y un mercado físico que ha estado en déficit durante años.
El metal alcanzó los 100,29 dólares, continuando un rally que ha duplicado su precio en 2025, consolidándolo como uno de los activos más dinámicos del año. El oro, por su parte, se aproxima a los 5.000 dólares la onza, también en aumento.
El interés renovado por los metales preciosos se acentuó durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump, frente a temores de nuevas tensiones comerciales, fricciones diplomáticas con Europa y la falta de avances en las negociaciones sobre la guerra en Ucrania. A esto se suman las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal, lo que ha impulsado a los inversores a buscar refugio financiero.
La preocupación por posibles aranceles de EE. UU. sobre minerales críticos ya había llevado, meses atrás, a una carrera por enviar plata a Nueva York, resultando en un short squeeze histórico en Londres.
El mercado global de la plata ha experimentado cinco años seguidos de déficit. Este desbalance ha amplificado la demanda minorista, que ha aumentado con los precios. En China, muchos inversionistas han optado por la plata como una alternativa al oro, mientras que en EE. UU. la demanda ha desbordado la capacidad de distribución.
Además, aunque la plata es un activo financiero, su uso en la industria, especialmente en la solar, está en juego. Algunas empresas están reduciendo su consumo o buscando sustitutos, y se espera que la demanda del sector fotovoltaico caiga alrededor del 17% este año, según estimaciones de Shanghai Metals Market.
La tendencia no se limita solo a la plata; el platino también ha alcanzado récords, mientras los inversionistas buscan protección en un entorno mundial incierto.
DCN/Agencias