
Crisis Energética en Cuba: Un Panorama Actual
La crisis energética que afecta a Cuba se ha agudizado desde el verano de 2024, y dos factores estructurales son responsables: la falta de divisas del Estado cubano para importar petróleo y las constantes fallas en sus antiguas centrales termoeléctricas.
Además, la presión del gobierno estadounidense sobre Venezuela, principal proveedor de crudo, podría impactar el suministro de petróleo a La Habana. Aunque hasta ahora esto no ha generado un aumento en los apagones, los expertos advierten que pronto se comenzará a notar.
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) estima que durante las horas pico, en la tarde-noche, la capacidad de generación será de 1.405 megavatios (MW), mientras que la demanda puede alcanzar los 3.280 MW. Esto genera un déficit de 1.875 MW, y se prevé que para evitar interrupciones caóticas, se desconectarán alrededor de 1.905 MW.
En la actualidad, siete de las 16 unidades de producción termoeléctrica están fuera de funcionamiento, ya sea por averías o mantenimiento. Esta fuente representa aproximadamente el 40% de la matriz energética del país.
Adicionalmente, 101 plantas de generación distribuida y una central flotante en La Habana no están operativas por falta de combustible como diésel y fueloil. Otras 15 plantas se encuentran paradas debido a la carencia de lubricantes.
Expertos independientes señalan que la crisis tiene raíces en la falta de financiamiento del sector eléctrico, el cual ha estado bajo control estatal desde 1959. Se estima que se requieren entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para rehabilitar el sistema eléctrico.
El Gobierno cubano atribuye la crisis a las sanciones estadounidenses, señalando que hay una "asfixia energética". Los apagones frecuentes han tenido un impacto significativo en la economía, que se ha reducido más de un 15% desde 2020, según cifras oficiales. Además, estos apagones han sido el principal detonante de las protestas en años recientes.
DCN/Agencias