
Este miércoles, 21 de enero, se conmemoran 50 años del vuelo inaugural del Concorde, el famoso avión supersónico que superaba la velocidad del sonido, volando a Mach 2.04, es decir, a 2.180 kilómetros por hora. Este modelo, capaz de transportar 100 pasajeros, dejó de operar en 2003 tras un trágico accidente en 2000 donde perdieron la vida 113 personas.
El Concorde permitía trayectos transatlánticos en tiempos récord. Por ejemplo, un pasajero podía salir de París a las 10:30 y llegar a Nueva York a las 8:15 hora local. En su mejor momento, el vuelo más rápido registrado de Londres a Nueva York se realizó el 7 de febrero de 1996 en 2 horas, 52 minutos y 59 segundos.
El desarrollo del Concorde implicó un rediseño total de la aerodinámica, ya que debía ser diferente a los aviones tradicionales, que eran más pesados.
Adibi, un ex piloto, expresó su añoranza por volar el Concorde, que considera único en su categoría. Recordó anécdotas, como cuando transportó a Michael Jackson, quien tenía miedo a volar y se cubría la cara con una manta.
El Concorde también fue una demostración de poder de Francia y el Reino Unido durante la Guerra Fría, mostrando sus avances tecnológicos frente a Estados Unidos y la URSS. Los dos países europeos firmaron un tratado en 1962 para trabajar juntos, dado el alto costo de desarrollo. EE. UU. intentó crear su propio proyecto que finalmente fue desechado, y la URSS lanzó el Túpolev Tu-144, el primer avión supersónico, el 26 de diciembre de 1975.
El 21 de enero de 1976, dos Concordes realizaron su primer vuelo comercial. Uno partió de Londres y otro de París, marcando el inicio de una era.
Sin embargo, la tragedia del 2000 afectó gravemente la reputación del Concorde. Aunque se reanudaron los vuelos en 2001 tras mejoras en su diseño, la operación se cerró definitivamente en 2003 por costos económicos y cambios en la percepción social tras los atentados del 11 de septiembre. Los pasajes alcanzaban cifras elevadas, equivalentes hoy a aproximadamente 11.500 euros para un trayecto de ida y vuelta entre París y Nueva York.
DCN/Agencias