
El Banco Mundial pronostica que la economía de Bolivia se contraerá un 1,1% en 2026 y un 1,5% en 2027, posicionando al país como la única gran economía en América Latina con proyecciones negativas para los próximos años. Este cambio implica una notable disminución respecto a años anteriores: después de un crecimiento del 3,1% en 2023 y del 0,7% en 2024, se anticipa una caída del 0,5% en 2025, marcando el inicio de una fase recesiva que, según expertos, comenzó en la segunda mitad de 2024.
Las proyecciones recientes muestran un ajuste considerable en relación con el informe de junio, con una reducción de 2,2 puntos porcentuales para 2026 y de 2,6 para 2027, lo que indica un empeoramiento del panorama económico. Según el economista Fernando Romero, Bolivia enfrenta desequilibrios estructurales, incluyendo un déficit fiscal que persiste desde hace más de diez años. Aunque algunas medidas, como la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles, podrían ayudar a mejorar las cuentas públicas, estas también tendrían implicaciones sociales e inflacionarias.
La situación se complica aún más con una inflación proyectada de 20,4% para 2025, la más alta en casi cuatro décadas, sumada a una escasez de dólares que impacta la actividad productiva. Por su parte, Oxford Economics prevé una recesión en 2026 y una caída del consumo del 0,3%, indicando que cualquier posible efecto positivo de reformas podría materializarse solo a partir de 2027. Para revertir esta tendencia, los analistas subrayan la necesidad de aplicar una disciplina fiscal y monetaria más rigurosa, así como de reformas que controlen el endeudamiento y limiten la emisión monetaria, en un contexto de diálogo político que busque estabilizar la economía.
DCN/Agencias