Baker Hughes mira a Venezuela con optimismo condicionado
Baker Hughes ha comenzado a ver a Venezuela como un mercado con un considerable potencial de ingresos, aunque aclara que cualquier expansión operativa estará sujeta a condiciones de seguridad para su personal y un entorno legal más predecible. La empresa estadounidense, basada en Houston, ha intensificado sus diálogos con las autoridades locales tras los cambios políticos recientes en Caracas y el impulso de Washington por reactivar la industria petrolera nacional.
Desde principios de la década pasada, Baker Hughes ha mantenido una presencia en el país, llegando a generar cerca de 500 millones de dólares al año. Aunque no se ha retirado completamente del mercado, se ha mantenido ofreciendo equipos y asistencia técnica a los productores autorizados. Sin embargo, la compañía optará por un reposicionamiento gradual. Lorenzo Simonelli, su CEO, declaró que están adoptando una visión prudente mientras evalúan oportunidades y actividades en el sector.
Simonelli también resaltó que cualquier incremento en la producción de petróleo demandará inversiones importantes en mejoras de pozos, generación eléctrica autónoma y renovación de equipos. Un progreso más ambicioso podría ampliar no solo los servicios tradicionales, sino también las áreas de tecnología industrial y energética de la firma.
En este contexto, Simonelli identificó el potencial de ingresos como "significativo", aunque subrayó que el avance dependerá del entorno operativo. Competidores como SLB y Halliburton han mostrado una posición cautelosa, indicando que su expansión dependerá de la obtención de licencias, seguridad y claridad en términos legales.
Baker Hughes reportó un aumento del 11% en su beneficio ajustado del último trimestre y proyectó ingresos entre 26,200 y 28,300 millones de dólares para 2026, con un EBITDA ajustado de 4,600 a 5,200 millones de dólares.
Con información de Reuters.
DCN/Agencias