
El uso y comercialización de motocicletas en Venezuela ha generado una transformación en la movilidad urbana, pero también ha traído consigo importantes problemas de salud pública. De acuerdo a la Sociedad Venezolana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SVCOT), el 70% de los motorizados que sufren accidentes viales presenta fracturas en la tibia.
La doctora Naymerling Gómez Mah, especialista del Hospital Rafael Medina Jiménez en Pariata, indica que la anatomía del motociclista contribuye a este tipo de lesiones. A diferencia del fémur, la tibia está menos protegida, ya que solo cuenta con una capa de piel en su parte frontal.
La experta aclara que "la posición de los parachoques de los vehículos se encuentra justo al nivel de la pierna del motorizado, haciendo que durante un choque frontal o lateral, esta zona reciba el impacto".
Además, los médicos mencionan que también ocurren traumatismos por aplastamiento, cuando la pierna queda atrapada entre la motocicleta y otro vehículo, así como lesiones ocasionadas por fuerzas de torsión que pueden afectar gravemente los tejidos.
Las fracturas de tibia pueden ser expuestas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones graves, tales como:
En los últimos diez años, la motocicleta ha evolucionado de ser un medio recreativo a una herramienta laboral crucial, especialmente en el delivery y el transporte. Sin embargo, este auge no ha sido acompañado por una cultura vial adecuada. Factores como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y el irrespeto a las señales de tránsito contribuyen a saturar las emergencias de los hospitales.
La doctora Gómez Mah y autoridades de seguridad coinciden en que, aunque el casco es fundamental para salvaguardar la vida, no protege las extremidades. Por ello, sugieren las siguientes medidas de prevención:
La prevención debe ser un esfuerzo conjunto para combatir esta crisis que impacta especialmente a la juventud productiva del país.
DCN/Agencias