
El proyecto para la detección y monitoreo de Sargassum en el Caribe venezolano es una iniciativa de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (Abae), específicamente en su Dirección de Aplicaciones Espaciales. La bióloga Rosana Sánchez Robleda ha subrayado la importancia de utilizar imágenes satelitales para proteger los ecosistemas marinos del país.
Esta iniciativa tiene como meta el seguimiento y la regulación del movimiento de Sargassum, un tipo de macroalga que ha incrementado su presencia en los últimos años. Sánchez Robleda ha afirmado que las imágenes satelitales son fundamentales para entender cómo se distribuyen estas algas y evitar que lleguen a las costas de Venezuela, protegiendo así la biodiversidad marina y las actividades económicas de la región.
“Con la imagen satelital podemos rastrear el desplazamiento del Sargassum y buscar alternativas para su aprovechamiento”, señaló la bióloga. La capacidad de seguir el camino de estas algas, que han afectado fuertemente zonas turísticas en México, facilita a los investigadores tomar decisiones para mitigar su impacto en las costas venezolanas.
El Sargassum, una macroalga que flota gracias a sus vesículas aéreas, ha aumentado su presencia desde 2018, lo cual se relaciona con un exceso de nutrientes que provienen del río Amazonas, originando así una sobreproducción de estas algas. Según Sánchez Robleda, este fenómeno indica que el Amazonas está aportando muchos nutrientes al mar.
El monitoreo se realiza con satélites Sentinel, que incluyen tecnologías de radar e imágenes super-espectrales, permitiendo a los científicos seguir de cerca las áreas más afectadas por el Sargassum en el Caribe venezolano. La bióloga compartió que en una expedición en mayo, apoyada por el Inea, realizaron un recorrido desde La Guaira hasta Isla de Aves, registrando los puntos con mayor concentración de algas.
Las regiones más impactadas incluyen Isla de Margarita, Coche, Cubagua, La Orchila y la Isla de Aves. El Sargassum no solo afecta los ecosistemas marinos, sino que también repercute negativamente en la pesca y el turismo. “Esta alga puede volver anóxica el agua, alterando la cadena alimenticia en esos entornos”, añadió Sánchez Robleda, resaltando la necesidad de implementar medidas proactivas para gestionar el desplazamiento de las algas.
El proyecto de detección y monitoreo de Sargassum forma parte de los esfuerzos del Gobierno Bolivariano para proteger los recursos naturales del país.
DCN/Agencias