
La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, anunció que un nuevo radar, instalado por marines estadounidenses en la isla, tiene como objetivo combatir el movimiento de petróleo venezolano sancionado y el tráfico de drogas.
El buque de guerra USS Gravely llegó a Trinidad y Tobago a finales de octubre, como parte de un despliegue de buques de guerra estadounidenses en el Caribe enfocado en operaciones antinarcóticos.
El régimen venezolano ha rechazado estas maniobras, calificándolas de provocación. En un programa de televisión el 27 de noviembre, Persad-Bissessar confirmó la instalación del radar en un nuevo aeropuerto, subrayando su importancia en la detección de actividades relacionadas con la evasión de sanciones y el tráfico de narcóticos, armas y migrantes desde Venezuela hacia su país.
La primera ministra destacó que esta nueva tecnología mejorará las capacidades de vigilancia de Trinidad y Tobago, ofreciendo una protección adicional que anteriormente no existía.
En 2019, el expresidente Donald Trump impuso un embargo al petróleo venezolano, sanciones que se han mantenido durante su segundo mandato.
DCN/Agencias