
Filomena ajustaba su vestido de flores, reservado para ocasiones especiales, mientras Olga la apuraba a caminar más rápido.
Junto a ellas, Edgar, con un bastón que usaba más por estilo que por necesidad, miraba su reloj con impaciencia.
Los tres se movían por los pasillos del C.C. Líder, en el este de Caracas, esquivando a jóvenes distraídos.
No se dirigían a cobrar pensiones, a consultas médicas ni a buscar medicinas. Iban a bailar.
«Antes, todo esto era distinto», reflexionó Edgar. Recordaba con melancolía los días de casino, el sonido de las fichas y el whisky «on the rocks».
Los espacios donde solían reunirse se han desvanecido o se han vuelto inaccesibles. Ahora, su alternativa es una terraza.
Al llegar a la feria, la brisa traía el aroma a café, y el Ávila se erguía imponente. Edgar pagó su consumo con el Bono Patria.
Este gesto demuestra que siguen, en cierta forma, activos en la economía.
Lo que a simple vista parece una reunión casual, es en realidad un acto de resistencia vital. Es el Club Tobías, una iniciativa que reconoce la necesidad de los adultos mayores de sentirse vivos y útiles.
La soledad en la tercera edad se ha intensificado en Venezuela, donde la migración de jóvenes ha dejado a muchos abuelos solos.
Alrededor del 15% de la población tiene más de 60 años, cifra que sigue en crecimiento.
Sandra Pedraza, con 50 años de experiencia como consultora, no se dejó vencer por la soledad tras la muerte de su pareja.
Comenzó a salir sola para tomar café, y poco a poco, otras personas se unieron a ella.
Las reuniones en el C.C. Paseo Las Mercedes se convirtieron en un espacio social. Así nació, con la ayuda del músico Ignacio Navarro, el Club Tobías.
Hoy, cuenta con más de 85,000 seguidores en redes y presencia en 16 locaciones.
Además de entretener, el club promueve la salud mental. José Rafael Quintana, cofundador del proyecto, explica cómo el baile potencia la neuroplasticidad del cerebro.
Aquí la música no solo se disfruta, es terapia.
La atmósfera en sus encuentros se aleja de los estereotipos: hay dignidad en cada paso.
Las transformaciones emocionales y físicas son conocidas como el Milagro Tobías.
El club se sostiene a través de alianzas con centros comerciales, que también se benefician al atraer clientes en horarios menos concurridos.
De este modo, logran romper las barreras de clases y demostrar que la necesidad de compañía es universal.
La conexión social es fundamental, como asegura Quintana.
El nombre del club proviene de Tobías, símbolo de esperanza. Estos abuelos no esperan a que la vida los pase por delante.
Hoy apuestan por aprender y reconectar, compartiendo momentos con sus familias a través de la música y las redes.
Para ellos, el club representa una reinventada alegría y utilidad.
Filomena, Olga y Edgar ya no están en la feria; ahora bailan, negándose a ser olvidados.
El Club se ha expandido para ofrecer fiestas todos los días. La demanda de alegría es tal que han celebrado múltiples eventos simultáneamente.
No se necesita burocracia para unirse: solo asistir.
A través de grupos de WhatsApp, los participantes reciben información sobre próximos encuentros. Esta estrategia usa la tecnología para mantener el contacto y la interacción.
Más información en sus redes sociales: @clubtobias
DCN/Agencias