
Las sanciones impuestas por Estados Unidos a las grandes petroleras rusas ya están causando efectos inesperados en el país. Pequeños empresarios estadounidenses que operan gasolineras bajo la marca Lukoil enfrentan incertidumbre financiera y operativa debido a las recientes decisiones de la administración de Donald Trump.
A pesar de que la Casa Blanca ha otorgado una exención temporal para evitar el cierre inmediato de estas estaciones, el impacto ha llegado al sistema financiero. Bancos y empresas de tarjetas de crédito han restringido las operaciones relacionadas con la marca Lukoil, lo que ha llevado a algunos franquiciados a aceptar solo pagos en efectivo, afectando su flujo de clientes y, por ende, sus ventas.
Esta situación se aclaró en una reunión en Nueva Jersey, donde propietarios de gasolineras Lukoil expresaron su inquietud sobre el futuro de sus negocios. Muchos temen no poder sostenerse bajo una marca asociada a Rusia en medio del conflicto con Ucrania y el endurecimiento de las sanciones internacionales.
Según la Asociación de Gasolineras de Nueva Jersey, cerca de 200 pequeños empresarios podrían ver comprometida la viabilidad de sus operaciones si Lukoil no logra vender o reestructurar su red de estaciones antes de abril.
Lukoil llegó al mercado estadounidense en el año 2000 al adquirir Getty Petroleum Marketing, y posteriormente amplió su presencia al comprar estaciones de Mobil en varios estados del noreste. Aunque llegó a operar más de 1.000 puntos de venta, actualmente tiene menos de 200 estaciones bajo franquicia.
Desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, la marca ha enfrentado boicots, problemas de pago y un deterioro en la percepción del consumidor, afectando su rendimiento incluso en un contexto de precios bajos de la gasolina.
DCN/Agencias