Palmeros de Venezuela conmemoran su aniversario como patrimonio cultural

Los Palmeros de Chacao representan una tradición cultural y ecológica que se mantiene viva en Venezuela. Este grupo, que se ha afianzado con el paso del tiempo, recibió el reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad hace cinco años, subrayando su importancia para la identidad local y el legado para futuras generaciones.

Los Palmeros de Chacao, junto a sus homólogos en La Asunción y Valle del Espíritu Santo, son más que portadores de una fe; también son defensores del medio ambiente, particularmente en la majestuosa Cordillera de la Costa. Richard Gregorio Delgado García, secretario de la Asociación Civil Palmeros de Chacao, destacó que esta conmemoración representa el inicio de un compromiso renovado con la tradición.

El «programa biocultural para la salvaguardia de la tradición de la palma bendita» incluido en la lista de buenas prácticas, reafirma la conexión de la comunidad con sus raíces. Según Delgado, este compromiso está orientado hacia las futuras generaciones y se enfoca en el legado de Chacao.

El programa educa a los «palmeritos», niños de 6 a 11 años, sobre la relación entre la palma, la comunidad y el entorno. Con un enfoque en el respeto por la naturaleza, los jóvenes pasan por diversas etapas de formación, desde «brotes» hasta «promeseros», y finalmente alcanzan el estatus de Palmero a los 17 años, asumiendo roles de liderazgo en la investigación cultural y ambiental.

El Plan de Manejo de Viveros es otra faceta del compromiso ambiental de los Palmeros, quienes gestionan viveros en el Parque Humboldt y en el Hotel Humboldt, fomentando la reforestación y promoviendo la flora local. Además, desarrollan rutas educativas turísticas que han permitido a miles de niños conocer su ecosistema.

Delgado también mencionó el legado de José Rafael García, quien en 1958 promovió la declaración del Parque Nacional, instando a la comunidad a participar como “guardaparques voluntarios” para proteger el Waraira Repano.

Finalmente, aunque se celebran los avances, Delgado alertó sobre la venta ilegal de la palma en áreas cercanas al Parque Nacional, un problema que amenaza la tradición y la educación asociada con ella. La preservación del patrimonio cultural inmaterial es crucial para garantizar que las futuras generaciones sigan amando y respetando la montaña y sus tradiciones.

DCN/Agencias

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