
El 19 de diciembre, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó que la Administración Trump tiene la capacidad de bloquear la entrada y salida de buques petroleros sancionados en Venezuela. Durante una rueda de prensa, Rubio señaló que no hay impedimentos para hacer cumplir las leyes estadounidenses respecto a estos barcos.
El funcionario explicó que el día anterior habían zarpado cuatro buques que no contaban con sanciones de EE. UU. Afirmó que el régimen de Nicolás Maduro es «ilegítimo» y colabora con grupos terroristas. Aunque evitó precisar si el objetivo final de EE. UU. es derrocar a Maduro, destacó que la estrategia estadounidense busca defender sus intereses en la región.
Trump ordenó el bloqueo de todos los petroleros sancionados por EE. UU. una semana después de la incautación de un barco con crudo cerca de las costas venezolanas. Esta medida aumenta la presión sobre el gobierno de Maduro, al que Washington acusa de encabezar el «Cartel de los Soles», acusación que Caracas niega.
En el contexto de una lucha contra el narcotráfico, EE. UU. ha intensificado las operaciones sobre lanchas sospechosas en el Caribe y el Pacífico. Trump ha murmurado sobre la posibilidad de una guerra con Venezuela, mencionando en una entrevista que «pronto» comenzarán ataques contra el narcotráfico dentro del país.
DCN/Agencias