La luna llena y su sorprendente impacto en la salud humana: descubre lo que revela la ciencia

La Luna Llena: ¿Mitos o Realidades?

Por generaciones, la luna llena ha sido objeto de fascinación, inspirando mitos y leyendas que van desde hombres lobo hasta sirenas seductoras. En la actualidad, todavía oímos frases como: “Hoy hay luna llena, ¡prepárate para una noche loca!”, lo que refleja la creencia popular de que su influencia es real.

Pero, ¿qué dice la ciencia al respecto? La pregunta parece sencilla, pero la respuesta involucra historia, psicología y estudios recientes que reexaminar el tema. A lo largo de los años, se han formado dos posturas: por un lado, aquellos que creen en el “efecto lunar”, y por el otro, los escépticos.

El psiquiatra Arnold Lieber ha sido un firme defensor del efecto lunar desde los años 60, argumentando que si la luna puede mover las mareas, también podría influir en los seres humanos. No obstante, críticos como el psicólogo James Rotton subrayan que la mayoría de sus estudios carecen de rigor.

Por el lado escéptico, Ivan Kelly de la Universidad de Saskatchewan ha revisado más de 100 estudios y concluyó que no existe una relación consistente entre la luna y el comportamiento humano. En sus investigaciones, encontró que no hay un aumento significativo de emergencias o suicidios correlacionados con las fases lunares.

Recientes estudios han demostrado que, aunque la luna llena no desencadena locura o crímenes, sí puede afectar ligeramente el sueño. Investigaciones han revelado que las personas pueden dormir entre 20 a 40 minutos menos en los días cercanos a la luna llena, lo que podría afectar la salud mental, especialmente en quienes ya padecen trastornos.

Además, el vínculo entre la luna y el ciclo menstrual ha sido desmentido. Con datos modernos de aplicaciones de seguimiento, se ha comprobado que los ciclos menstruales no están sincronizados con las fases lunares, y su duración varía por factores internos y no por la influencia de la luna.

El mito del “efecto lunar” persiste, principalmente porque nuestra memoria tiende a recordar las noches problemáticas durante la luna llena, ignorando lo contrario. La neuróloga Joanna Fong-Isariyawongse concluye que la luna puede afectar el sueño, pero su influencia es insignificante comparada con otros factores como la luz artificial.

Así que, aunque la luna llena no cause locura ni violencia, su esplendor puede alterar el sueño. Al final, la ciencia nos recuerda que es la luz la que realmente influye en nuestra biología, mientras que la luna es solo un testigo silencioso.

DCN/Agencias

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