
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ajustó su pronóstico de crecimiento para Venezuela, previniendo una expansión del 6,5%, un leve aumento respecto al 6% pronosticado en octubre. No obstante, se considera que este impulso será temporal. Para el año 2026, la Cepal anticipa una desaceleración a un 3%, lo que evidencia las limitaciones estructurales que aún afectan la economía venezolana, tales como baja inversión, restricciones externas, debilidad institucional y un contexto operacional marcado por sanciones y volatilidad macroeconómica.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene una visión más conservadora. El organismo estima que el crecimiento de Venezuela será del 0,5% en 2025 y que la economía podría contraerse un 3% en 2026, marcando así una notable divergencia respecto a las proyecciones de otros organismos y reflejando la incertidumbre en la economía del país.
En contraste, las cifras oficiales del gobierno son más optimistas. Nicolás Maduro declaró que la economía crecerá 9% en 2025 y 7% en 2026, de acuerdo con el Banco Central. En un foro con empresarios en Caracas, sostiene que Venezuela alcanzará «18 trimestres consecutivos de crecimiento» y que la recuperación económica se está afianzando. También mencionó un crecimiento superior al 8% en la manufactura nacional, atribuido al compromiso del sector productivo y al apoyo gubernamental a través de nuevas leyes y decretos. Además, hizo hincapié en la necesidad de una «sustitución radical de importaciones» para mejorar la estabilidad cambiaria y generar ingresos.
DCN/Agencias