Llegamos a esa época del año que todos anhelamos: las fiestas de diciembre, una época que simboliza prosperidad y buenos deseos para el futuro. Sin embargo, en el ámbito del Futsal en Venezuela, la realidad es muy diferente, especialmente en la Liga FUTVE Futsal. Este año, ha sido un verdadero golpe para el deporte, dejando un panorama sombrío para los fanáticos y jugadores.
La disciplina del futsal, que ya ha brillado en dos mundiales (como el de Lituania 2021), enfrenta una dura realidad. La Liga profesional ha sufrido cambios drásticos que han afectado la competitividad y la organización. Equipos históricos han sido dejados de lado, y la falta de apoyo institucional ha puesto en jaque a una de las disciplinas más queridas del país. La falta de recursos y visibilidad ha contribuido a un clima de desánimo entre los jugadores y seguidores.
Este 2025 se perfila como un año lleno de incertidumbre y frustraciones para el futsal venezolano, evidenciando que hay mucho trabajo por hacer para recuperar el prestigio y la estabilidad que alguna vez tuvo. Las ligas nacionales deben replantearse estrategias para atraer a patrocinantes y mejorar la infraestructura, de modo que el talento local pueda brillar y los seguidores no pierdan la fe en su deporte favorito.
A medida que nos acercamos al año nuevo, es importante reflexionar sobre lo que se necesita para revivir el fervor por el futsal en Venezuela. La comunidad deportiva debe unirse y hacer un llamado a las autoridades para que colaboren en la reactivación de esta disciplina. La esperanza de un mejor futuro depende de todos: jugadores, entrenadores, dirigentes y, por supuesto, los hinchas, que son el alma del deporte.
Es momento de dejar atrás este año para el olvido y afrontar los retos que vienen con la llegada de 2025. El futsal venezolano merece una segunda oportunidad y todos debemos ser parte de la reconstrucción. La afición sigue intacta, la pasión persiste, y con trabajo y dedicación, se puede regresar al camino de la gloria en el deporte más dinámico y emocionante de nuestra región.
La crónica de un año que parece de horror debe transformarse en un impulso hacia la resurrección de un futsal que todos anhelamos volver a ver brillar.
DCN/Agencias