A pesar de las dificultades en la formalización y el acceso a derechos laborales, los migrantes venezolanos se han convertido en un motor clave de la economía colombiana. Un informe titulado Inclusión laboral y socioeconómica de la población migrante en Colombia: Avances y pendientes, elaborado por la Fundación ANDI y la Fundación Santo Domingo, destaca que el 66,4% de los migrantes venezolanos está en empleo, lo que supera en casi diez puntos la tasa nacional de 57%.
El estudio, que utiliza datos del Ministerio de Trabajo y el DANE, señala que la tasa de participación laboral de los migrantes es del 73,8%, frente al 63,5% de la población colombiana. No obstante, más del 75% trabaja informalmente, limitando su acceso a la seguridad social y oportunidades de ascenso.
Además, uno de cada tres migrantes enfrenta discriminación al buscar empleo. Las principales barreras para la inclusión formal son la falta de documentación y la dificultad de los trámites de regularización. El 59,2% reporta problemas para obtener permisos de trabajo, y casi el 30% para obtener documentos de identidad. La convalidación de títulos puede tardar hasta seis meses y tener un costo alto, lo que es una carga para muchos.
El informe también resalta que el 71% de los migrantes está en edad productiva y el 80% desea quedarse en el país. Se estima que su plena integración podría incrementar el PIB entre un 0,1% y un 0,25% anualmente.
En el ámbito empresarial, casos como la Ruta de Inclusión Laboral de Claro y Pavco Wavin en Bogotá han demostrado que la inclusión de migrantes aporta ventajas como la reducción de rotación y el aumento de productividad.
Las fundaciones llaman a empresas, gobiernos y sociedad civil a colaborar en áreas como la formación técnica y la sensibilización sobre diversidad.
DCN/Agencias