
La reciente llegada del USS Gerald R. Ford a aguas cercanas a América Latina ha intensificado las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, marcando la mayor presencia militar estadounidense en la región desde 1989. Washington ha lanzado acusaciones de narcotráfico contra Nicolás Maduro, quien las niega.
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, informó sobre un «despliegue masivo» de fuerzas en respuesta a lo que considera una amenaza. Maduro ordenó poner en movimiento casi 200.000 soldados, en un contexto donde la presencia del portaaviones es vista como parte de la intensa campaña militar de EE.UU. contra el narcotráfico en Venezuela.
Venezolanos plantean preguntas sobre la capacidad de su ejército frente a esta situación. Durante un evento militar, Maduro mencionó que más de ocho millones de personas se han ofrecido para defender la nación, cifra cuestionada por expertos, quienes señalan que el número real de tropas activas es de aproximadamente 123.000, con un alto índice de deserción.
El país cuenta con algunos equipos militares, incluyendo unos 20 aviones Sukhoi y sistemas antiaéreos Igla-S. Sin embargo, analistas advierten que gran parte de estos equipos son operativos solo en teoría y pueden ser fácilmente neutralizados por tecnología estadounidense.
En medio de esta situación, el gobierno de Maduro ha intensificado su retórica bélica, hablando de preparativos para una posible guerra prolongada, a la vez que se teme que armamento acabe en manos de grupos armados. A pesar del aumento en el discurso, los expertos coinciden en que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no está adecuadamente preparada para un conflicto a gran escala.
DCN/Agencias