¡Haití hace historia y se clasifica para el Mundial 2026!

Haití: Un milagro futbolístico en tiempos de crisis

Puerto Príncipe, 20 de noviembre de 2025. En medio de un país asediado por la violencia de bandas armadas y la ausencia de competencias deportivas, Haití se alza con una hazaña increíble: su clasificación al Mundial 2026. Pese a no tener un estadio propio y haber estado sin un campeonato nacional por años, la selección haitiana logró un histórico segundo pasaje a esta cita mundial tras derrotar a Nicaragua 2-0, sellando su pase desde el Grupo C de la Concacaf.

Dirigidos por el entrenador francés Sébastien Migné, los haitianos regresan a un Mundial tras su única experiencia en 1974, donde quedaron eliminados en la primera fase. Sin embargo, la alegría de la clasificación contrasta con la dura realidad del país, marcado por una crisis sin precedentes que, desde 2022, ha cobrado más de 16,000 vidas. La violencia ha paralizado el fútbol local, dejando a las academias y canchas abandonadas.

Ante esta adversidad, el exilio se ha convertido en la tabla de salvación para el balompié haitiano. La mayoría de los jugadores están dispersos por ligas de Europa, y muchos apenas recuerdan el último día que caminaron por su tierra natal. Los partidos internacionales se juegan en el extranjero, logrando que incluso el entrenador nunca haya estado en Haití.

La actuación dentro de la cancha ha cobrado especial significado, ya que la clasificación se dio en un día simbólico: el 222 aniversario de la batalla de Vertières, que selló la independencia de Haití. A pesar de la celebración, la tristeza embarga a los aficionados, deseosos de ver a sus héroes en casa después de un triunfo que significa más que un simple juego.

Históricamente, el deporte en Haití ha estado relegado a un segundo plano. No existe una política pública clara, y planes para construir estadios han fracasado en medio de la corrupción. Tras la devastación causada por el terremoto de 2010 y la ofensiva de bandas en 2024, lo poco que quedaba de la infraestructura deportiva ha sido destruido. En su lugar, las calles se han llenado de jóvenes que, en vez de jugar, se han visto obligados a unirse a bandas armadas.

El fútbol, sin embargo, sigue siendo la pasión del pueblo haitiano, una vía de escape ante la adversidad. Desde las calles hasta los medios de comunicación, las conversaciones giran en torno a este deporte, que sigue siendo un símbolo de esperanza en medio de la oscuridad. La fiebre por el fútbol ha crecido, alimentada por el amor por las grandes ligas y una conexión inquebrantable con la cultura del balompié.

DCN/Agencias

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