
La selección venezolana de fútbol, la Vinotinto, tuvo una noche para olvidar. Este 18 de noviembre en el Chase Stadium de Fort Lauderdale, cayó 0-2 ante Canadá en un amistoso marcado por gradas vacías, un reflejo de la desconexión entre el equipo y su afición.
Pocas horas antes del encuentro, el periodista Armando Naranjo mostró en su cuenta de X imágenes de un estacionamiento casi desierto, evidenciando el escaso interés de los aficionados por el partido. Dentro del estadio, el panorama no mejoró. Las zonas de comida lucían desiertas, con poco movimiento y personal esperando sin mucho que hacer.
Antes de que comenzara el calentamiento, la realidad se hizo más evidente: las gradas estaban prácticamente vacías y, entre los pocos presentes, predominaban los periodistas y colaboradores. No había el ambiente vibrante que caracteriza un partido importante.
Lo ocurrido en Fort Lauderdale es un claro síntoma del creciente descontento de la fanaticada con la selección nacional. La frustración por la eliminación del Mundial 2026, cuando las esperanzas eran más reales que en ocasiones anteriores, se suma a un rendimiento irregular de los futbolistas y decisiones administrativas que llegaron tarde. El resultado es una Vinotinto que se enfrenta a un silencio ensordecedor, más pesado que cualquier derrota.
Es imperativo que el equipo se gane nuevamente el apoyo de sus hinchas para las eliminatorias rumbo al Mundial de 2030. La afición anhela ver un cambio en el juego y una mayor conexión con el equipo, lo que será crucial para el futuro del fútbol venezolano.
DCN/Agencias