
En un curioso y sorprendente episodio que ha capturado la atención de muchos, un abuelito de 85 años, residente de Châtillon-sur-Thouet, Francia, se embarcó accidentalmente en un viaje que lo llevó a 1,500 kilómetros de casa. El anciano, al parecer, había salido con la idea de asistir a una consulta médica en Airvault, una localidad vecina situada a solo 19 kilómetros.
La historia empezó a preocupar a su familia cuando el hombre no se presentó a una reunión de su asociación. Al ver que no aparecía, los familiares comenzaron a inquietarse. A los pocos días, los vecinos también notaron su ausencia y se decidió contactar a la policía. La situación se tornó más compleja y las autoridades solicitaron la colaboración del ejército para rastrear su teléfono móvil.
La inquietud crecía entre sus seres queridos, quienes temían lo peor. Sin embargo, la localización del teléfono trajo una sorpresa inesperada. Resulta que el abuelito había llegado nada menos que a un hotel en Croacia. Lo increíble es que, según las cifras, se pasó 20 horas al volante, atravesando Italia y otros países en su camino hacia el destino que, evidentemente, no era el médico que buscaba.
El caso ha generado risas y asombro en las redes sociales, donde los internautas no han parado de comentar sobre la aventura de este abuelito viajero. Este insólito evento nos recuerda que, a veces, la vida nos lleva por caminos inesperados, y que incluso un simple viaje al médico puede transformarse en una odisea internacional. Sin duda, es un relato que permanecerá en la memoria de quienes lo conocen y seguramente se convertirá en una anécdota familiar que se contará por años.
DCN/Agencias