El oro concluyó este viernes una racha de nueve semanas de ganancias, en medio de una ola de toma de beneficios y señales de distensión en las relaciones entre Estados Unidos y China, lo que redujo la demanda por activos refugio. Los inversores, atentos al próximo informe de inflación en EE. UU., decidieron disminuir su exposición antes de conocer un dato que podría influir en las decisiones de la Reserva Federal.
El oro al contado cayó un 1,5%, ubicándose en 4.063,46 dólares por onza, lo que representa una pérdida semanal del 4,3%, su retroceso más significativo desde noviembre de 2024. Por otro lado, los futuros de oro para diciembre bajaron 1,7%, situándose en 4.077,10 dólares.
Esta corrección se produce tras un ascenso sostenido de varios meses impulsado por la incertidumbre geopolítica, las compras por parte de bancos centrales y las expectativas de recortes en las tasas de interés. En lo que va del año, el metal amarillo ha aumentado un 55% y alcanzó un récord histórico de 4.181,21 dólares el lunes.
La Casa Blanca anunció el jueves que el presidente Donald Trump se reunirá con el líder chino, Xi Jinping, en su próxima visita a Asia, lo que ha generado expectativas sobre una posible tregua en la disputa comercial entre ambas potencias.
Mientras tanto, el mercado aguarda el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, que se publicará a las 6:30 a.m. (horario de Ciudad de México). Los analistas prevén un incremento considerable en los precios, lo que podría impactar la decisión de la Reserva Federal sobre la tasa de interés.
Asimismo, otros metales preciosos también experimentaron caídas: la plata descendió 1,6%, el platino bajó 1,1% y el paladio cayó 3,8%. La reciente pausa en la escalada de precios podría estar motivada por la toma de beneficios y el fortalecimiento del dólar en el mercado.
DCN/Agencias