
Una madre venezolana descubre que su hija está atrapada en un grupo satánico en línea
Esta historia nos llega desde el extranjero, pero es un recordatorio escalofriante de los peligros que acechan a nuestros jóvenes en la era digital. Una madre, cuyo nombre se ha cambiado a Christina para proteger su identidad, se encontró en una situación angustiante tras enterarse de que su hija de 14 años era parte de un grupo satánico en Internet. Este grupo, que la incitaba a autolesionarse, la había sometido a una manipulación psicológica devastadora.
El incidente tiene como escenario el Reino Unido, donde Christina, aunque estaba al tanto de que su hija chateaba con otros jóvenes en línea, nunca imaginó que las interacciones de su hija la llevarían a un círculo tan oscuro. La adolescente había sido reclutada por un grupo extremista autodenominado 764, conocido por atraer a chicos y chicas vulnerables para explotarlos emocional y psicológicamente.
De acuerdo con un informe de la BBC, estos grupos se especializan en utilizar a adolescentes y jóvenes para llevar a cabo actos destructivos, desde tareas de autolesión hasta la promoción de comportamientos perjudiciales. Christina narra cómo su hija fue seleccionada como víctima tras visitar un chat donde se discutían temas relacionados con autolesiones. Este entorno tóxico hizo que la menor se sintiera aislada y dependiente del grupo.
Lo más alarmante es cómo estos jóvenes son persuadidos a realizar actos cada vez más peligrosos, incluyendo transmisiones en vivo donde muchos llegan a intentar suicidarse. La madre expresa su impotencia y molestia al darse cuenta de que la ejecución de este tipo de manipulaciones puede llevar a consecuencias fatales.
Los casos como este son un grito de alerta. Los padres deben estar atentos a las actividades en línea de sus hijos y crear un ambiente de confianza donde se sientan cómodos hablando sobre sus interacciones digitales. Al final del día, la seguridad emocional y física de nuestros chamos depende en gran medida de la comunicación abierta y honesta en el hogar. Es un llamado a permanecer vigilantes en un mundo donde la virtualidad puede ocultar riesgos inimaginables.
DCN/Agencias