El Banco Mundial ha señalado que, a pesar de ser una de las regiones más activas en emprendimiento, América Latina y el Caribe no logran traducir esa energía en crecimiento ni en empleos de calidad. En su informe titulado «Emprendimiento transformador para el empleo y el crecimiento» (LACER 2025), el organismo destaca que la mayoría de los emprendimientos en la región funcionan como microempresas de subsistencia y carecen de capacidad para expandirse.
El estudio revela que solo un 8% de los trabajadores autónomos en Chile tiene planes de contratar más personal, y en México, menos del 1% de los microempresarios se muestra dispuesto a hacerlo. Asimismo, en empresas con menos de diez empleados, apenas un 2% indica intención de aumentar su plantilla. Solo el 4% busca financiamiento, siendo la mayoría afirmativas de no necesitarlo.
El informe enfatiza que la falta de crecimiento en estos negocios se debe a una falta de deseo de expansión y no a obstáculos burocráticos. El documento compara a los microempresarios de la región con empresas familiares tradicionales, que operan con poco personal y baja producción.
El Banco Mundial cuestiona la creencia de que la formalización mejoraría automáticamente el potencial empresarial. Si bien reducir costos de registro puede fomentar la formalización, el impacto en el crecimiento real de las empresas es limitado. Además, identifica que la mayoría de los emprendedores en América Latina son trabajadores por cuenta propia, con escasa educación y sin personal a cargo.
Para cambiar esta situación, el Banco Mundial sugiere implementar políticas que fortalezcan la educación técnica, aumenten el acceso al crédito y promuevan un ambiente competitivo que incentive el crecimiento del emprendimiento. Sin estas reformas, el impacto del emprendimiento en la región seguirá siendo limitado en términos de empleo y desarrollo económico.
DCN/Agencias