En julio, el índice de precios de los alimentos de la FAO experimentó un aumento a un promedio de 130,1 puntos, marcando un incremento mensual del 1,6%. Este ascenso se debe principalmente al aumento en los costos de la carne y los aceites vegetales. No obstante, el índice sigue 18,8% por debajo del máximo alcanzado en marzo de 2022, aunque está 7,6% por encima del mismo mes del año pasado.
El índice refleja la variación en los precios internacionales de una cesta de productos básicos, mostrando incrementos en carne y aceites que contrarrestaron descensos en cereales, lácteos y azúcar. El subíndice de aceites vegetales subió 7,1% hasta llegar a 166,8 puntos, el nivel más alto desde 2022, impulsado por el aumento en los precios del aceite de palma, soja y girasol. La demanda global ha sido un factor clave para el aceite de palma, mientras que el aceite de soja ha visto un repunte debido a un mayor consumo proyectado en biocombustibles en América. En contraste, el aceite de colza vio una baja en sus precios por nuevas cosechas en Europa.
Por otro lado, el precio de la carne alcanzó un récord histórico de 127,3 puntos, con un aumento del 1,2% respecto a junio. Las carnes bovina y ovina lideraron este incremento, beneficiándose de compras en China y EE. UU., mientras que las aves de corral también repuntaron tras reanudarse las importaciones hacia Brasil. La carne de cerdo, sin embargo, mostró una disminución debido a una sobreoferta en la UE.
En el ámbito de los cereales, el índice se redujo 0,8% a 106,5 puntos, impulsado a la baja por el trigo y el sorgo, a pesar de que el maíz y la cebada registraron aumentos. Los lácteos cayeron 0,1% hasta 155,3 puntos, destacándose la disminución en mantequilla y leches en polvo, mientras que el queso aumentó de precio. Finalmente, el azúcar se redujo 0,2% a 103,3 puntos, marcando el quinto mes consecutivo de descensos debido a expectativas de mayor producción en Brasil, India y Tailandia, aunque el aumento de las importaciones atenuó la caída.
DCN/Agencias