
Venezuela quedó fuera de la lucha por las medallas en el Mundial de esgrima, al ser derrotada por Hungría, número dos del mundo, en los cuartos de final. La tricolor sucumbió 45-24 en el Pabellón Olímpico de Tiflis, Georgia, lo que les impidió alcanzar un segundo podio consecutivo en este evento.
El equipo venezolano estuvo conformado por los hermanos Rubén, Francisco y Rubén Limardo, junto a Grabiel Lugo. A pesar de haber llegado como novenos sembrados, mostraron gran determinación al vencer a Sudáfrica (45-38) en la ronda de 32 y a Israel (con un toque decisivo de Rubén Limardo) en la de 16. Este triunfo contra los israelíes tuvo un tinte de venganza, tras el revés sufrido en marzo pasado en Marruecos.
El enfrentamiento contra Hungría representaba una gran oportunidad. Si Venezuela lograba ganar, estaría a un paso de colgarse una medalla. Pero, a diferencia del Mundial de hace dos años en Milán, donde sorprendieron a los húngaros por 21-20, esta vez el equipo europeo tomó la delantera desde el inicio y no permitió que Rubén Limardo realizara su habitual remontada heroica.
Hungría tomó ventaja rápidamente, en parte gracias a un 6-0 de Gergely Siklosi, subcampeón individual de la competencia. Este marcador adverso dejó a los criollos con una desventaja de 27-13 al finalizar el sexto asalto, lo que complicó aún más las cosas.
Después de este encuentro, el equipo húngaro avanzó a la final tras derrotar a Francia, pero se encontró con Japón, el actual campeón olímpico, y perdió 45-35, con Koki Kano, quien había obtenido la corona individual, como destacado con 22 puntos.
Finalmente, Venezuela terminó en la octava posición, un resultado que, aunque no trae medallas, hará que los atletas se fortalezcan emocionalmente para su meta: clasificar a los Juegos Olímpicos de 2028.
Por Carlos José Méndez / Foto: Mindeporte
DCN/Agencias