
Este martes, en el choque entre São Paulo y Talleres de Córdoba, que terminó 2-1 a favor del equipo brasileño, el árbitro tuvo que interrumpir el encuentro debido a una emotiva situación. El defensor venezolano Miguel Navarro, visiblemente afectado, rompió en llanto al acusar al paraguayo Damián Bobadilla de hacerle comentarios xenófobos.
Navarro explicó después del partido: “Es triste tener que hablar de estas cosas. Cuando marcaron el segundo gol, le pedí al árbitro que acelerara porque queríamos jugar. Bobadilla me respondió que ‘siempre me tomo mi tiempo’ y luego me lanzó un insulto, llamándome ‘venezolano muerto de hambre’. Ahí decidí hacer la denuncia”.
Emocionado, el jugador no pudo contener las lágrimas y consideró abandonar el campo: “Quería irme, pero no teníamos cambios disponibles. Por respeto a mis compañeros, me quedé, aunque mi cabeza ya no estaba en el partido”.
Este lamentable incidente pone de relieve la necesidad de abordar la xenofobia en el deporte, un tema que debe ser tratado con seriedad dentro y fuera del campo. La situación de Navarro nos recuerda la importancia de la solidaridad y el respeto entre los futbolistas, independientemente de su nacionalidad.
DCN/Agencias