Investigadores venezolanos determinan el impacto del microplástico en las aves playeras

Investigadores venezolanos participan en un proyecto regional para determinar el impacto que los microplásticos pueden causar en las aves playeras migratorias.

Esta está en su etapa más básica. Se inició el pasado mes de febrero e incluye expertos de Perú, Argentina, Ecuador, Chile y Canadá, además de Venezuela. En el país la zona de muestreo fue la isla de Margarita, estado Nueva Esparta.

La investigadora del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), Virginia Sanz, explicó a Últimas Noticias que con el proyecto se pretende indagar si los microplásticos de menos de cinco milímetros afectan a estas especies de aves migratorias hemisféricas.

Estos animales se reproducen en zonas de Estados Unidos y Canadá durante el verano, y cuando termina ese ciclo desde junio hasta agosto, se movilizan hacia el sur del continente, siendo Venezuela uno de los sitios de paso de aves como chorlos, playeros y tigüi-tigües.
El plan está liderado por una investigadora peruana que reside en Canadá. El objetivo final es identificar si en los sitios de parada las aves están consumiendo el plástico y si eso está afectando su condición corporal.

Si es así significa que no pueden hacer su proceso migratorio, para el cual requieren de mucha energía porque son aves pequeñas de unos 30 o 50 gramos de peso que recorren miles de kilómetros desde el sur hasta el norte y viceversa.

Algunas hacen el vuelo directo, pero la mayoría hace las escalas en países como Venezuela para descansar y luego retomar su viaje. Esa pausa les ayuda a alimentarse para ganar grasa (engordan).

La grasa la utilizan como reserva y cuando comienzan la migración la van consumiendo y en la medida que se desplazan deben encontrar un punto intermedio, descansan, comen otra vez y nuevamente acumulan grasa hasta su siguiente sitio de parada.

“Los sitios de parada son claves porque si llegan y no tienen las condiciones ni el suficiente alimento no podrán continuar”, precisó Sanz.

Zona de muestreo.

En Venezuela el muestreo se hizo en zonas de la Isla de Margarita, y luego en el estado Falcón, pero en este último no se logró capturar a las aves, por lo que el proyecto se centraron únicamente en lagunas de la población de Boca del Río, hacia la zona oeste de la isla.

Los microplásticos que se están estudiando como factor de riesgo para el ciclo de migración de estas aves en su mayoría, llegan a las lagunas por la basura que las personas depositan en sus alrededores. También cuando los desechos se acumulan y los arrastran las mareas.

Los plásticos al fragmentarse se hacen más pequeños y al momento que las aves picotean el sustrato para consumir invertebrados que es su fuente de alimentos, estas pueden ingerir los microplásticos, aunque por succión de igual forma los pueden llegar a comer. Suelen ser fragmentos minúsculos de cubiertos, botellas y potes de plásticos, así como redes de pesca y telas sintéticas.

Sanz destacó que hasta la fecha no hay trabajos que evalúen el impacto de los plásticos en aves migratorias, cosa contraria pasa con otras de mayor tamaño que son afectadas por los macroplásticos.

“Lo que queremos saber es si la fauna se está viendo afectada por estos microplásticos. Entonces primero tenemos que saber si los consumen, capturamos a las aves con redes de neblina, las ponemos en bolsas de papel y esperamos que defequen”, detalló la doctora.
Luego se toman las muestras de las heces y se envían a Canadá donde la degradan con los equipos especializados para tal fin, y porque se quiere estandarizar el método, subrayó la investigadora del Ivic.

Al momento de capturar el ave para evaluarla también se les toma el peso y el contenido de grasa corporal para ver su condición física y eso se relaciona después con la presencia o no del plástico. La captura se hace de noche porque estas aves tienen muy buena visión y detectan las redes.

Recomendaciones

Los plásticos demoran muchísimos en degradarse en cientos hasta miles de años dependiendo del tipo. En ese sentido, es importante para la conservación de las demás especies y los espacios naturales reducir el consumo de plástico y que las personas que van a las playas no dejen resto, bolsas plásticas ni otro tipo de basura en el lugar.

Se estima que muchos de los plásticos que se han producido a lo largo de la historia todavía no se han desintegrado. Se empezaron a producir en los años 50 del siglo XX y la mayor parte demorará más de 100 años en degradarse.

Datos

  • Resultado. La fase de campo ya terminó. Todos los países muestrearon a principios de febrero y marzo. Para el año que viene se tendrán los resultados.
  • Toneladas. Se calcula que se han producido unos 8.300 millones de toneladas de plástico desde mediados del siglo pasado. Una parte está en los rellenos sanitarios, otra se ha reciclado y el resto termina en botaderos ilegales, ríos y mares.

 

 

 

Con información de FundaAON

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