Gianfranco Rosi ve al papa Francisco «el más revolucionario» de la Historia

Coincidiendo con la celebración del décimo aniversario de su pontificado, esta semana llega a los cines de España el documental «In viaggio: viajando con el Papa Francisco», donde el cineasta italiano Gianfranco Rosi retrata al que considera «el papa más revolucionario que ha tenido la Iglesia».

Rosi, experimentado director de documentales de autor, con el máximo reconocimiento en festivales como Venecia o Berlín, trabajó con material de archivo rodado a lo largo de casi una década, en 37 viajes y 53 países, haciendo hincapié en sus mensajes de paz, solidaridad y compasión de Francisco ante la crisis migratoria.

Habituado a empaparse en primera persona de los lugares y personas que filma, esta vez el cineasta actúa como «observador». Cuenta que pasó más de seis meses viendo las más de 500 horas de grabaciones que le facilitó el Vaticano antes de decidir hacer la película que, aclara, es completamente «independiente».

Rosi mantuvo un primer encuentro con el papa después de que éste viera su documental «Fuego en el mar» (2016), ganador del Oso de Oro en Berlín, sobre la crisis migratoria en la isla de Lampedusa.

Años más tarde, Francisco leyó una entrevista suya con motivo del estreno de «Notturno», sobre la crisis en Oriente Medio, poco antes de su histórico viaje a Irak en 2021 y el Vaticano volvió a contactar con él.

«Me pidieron hacer un documental sobre ese viaje y el material me pareció insuficiente, pero entonces se me ocurrió esta idea de hacer un seguimiento de sus viajes desde Lampedusa -el primero que realizó el papa en 2013- a Irak», detalla Rosi.

Con ese inesperado viaje a Lampedusa y su mensaje «contra la globalización de la indiferencia» arranca el documental, que también recoge otros de sus discursos más políticos, como en el que pidió perdón por los abusos cometidos durante la colonización de América o sus condenas reiteradas contra el comercio de armas.

También incluye uno de los momentos más delicados de su mandato, el rechazo vivido durante la visita a Chile en 2018, cuando defendió al obispo Juan Barros, acusado de encubrir abusos a menores, posición que luego rectificó y por la que pidió perdón.

La estructura de la película cambió al comenzar la guerra en Ucrania pues Rosi decidió poner en el centro los mensajes antibelicistas de Francisco. El documental tiene un final abierto porque no descarta hacer una segunda parte que finalice, idealmente, con la paz en Ucrania.

El cineasta afirma que «el gran reto era retratar a un hombre, no al papa, y finalmente la sensación que te deja es la de una inmensa soledad, un hombre solo luchando contra los grandes problemas del mundo».

 

 

 

 

Con información de EFE

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