
En una gran orquesta musical sea cualquier estilo musical, siempre exigirá un muy sobrio y delicado manejo en todas sus diferentes armonías y manejos para que así no se perciba ningún desencanto en la melodías que expresan los ritmos que a bien una gran agrupación musical le expresa a su público. Eso es una realidad y cuando así se percibe ya el desencanto se manifiesta en la gente que bien conoce al autor, o la obra musical en sus diferentes versiones.
Esto ocurre en la mayoría de los campos o áreas de la vida. En la política sea nacional, regional y local; esas notas disonantes que estos estratos políticos nos ofrecen, además de ya ser del conocimiento de los electores, son entendidas como los desesperados Cantos de Sirena, que pretenden seguir engañando a los ciudadanos. Con música, voces emocionadas y muy bien pagadas moderadores, luces fulgurantes y rayos del “Catatumbo” desean despertar la esperanza en los pueblos que han visto en estos las más frustrantes acciones para lograr sobrevivir en este marasmo vivido en la región de América latina.
El caso zuliano, se nos presenta como las notas más disonantes ante las realidades nacionales. La promesas del gobierno nacional, llevadas al máximo de su esplendor por un gobernador cuya “mañas” a nivel regional lo ubican en la pretensión de alcanzar metas de desarrollo económico que armonizan con las de un país donde no pasa nada y cuya economía se ve en un futuro muy cercano, nada cierto con la verdad, la razón y el conocimiento de los hechos que ocurren la realidad del país.
Hablar de las riquezas resguardadas en otros países, (bancos) reservas que pondrían fin a la crisis eléctrica, dejando a un lado el tema del “oro extraviado” en la isla Caribeña en manos de los Castros; es un descaro este mensaje que nos quiere enviar. Como también, el profundo malestar causado por el hambre, la desnutrición, la atención hospitalaria inexistente y demás aspectos que a lo largo del país, vislumbran que el “cantico de Sirena” de la esperanza de un Zulia grande, no es más que la cuota que requiere cumplir con los “poderosos”, tal como la ha realizado en años anteriores.
Si bien podemos observar la trayectoria de su “sobrevivencia política” podemos entender lo expresado por Calderón Berti (2014) de este personaje siniestro de la política de los partidos políticos, degradados por estos personajes. En estos nuevos tiempos pretende con la misma musiquita, personajes y formas ya conocidas venderse en tiempos de turbulencias, definiciones y valentías que exigen un nuevo proceder. Es por ello, que la gente que lo conoce afirma que es “más o peor” que lo existente.
Finalmente, deseamos resaltar que en nuestra región se repiten estos personajes engañosos y logran haced difícil lograr una reforma por sectores decentes, progresistas y de centro derecha y derecha para lograr con atino una gestión que logre durabilidad, posibilidades de desarrollo y credibilidad en nuestro pueblos. He allí, el reto que este servidor logra establecer en su obra “El Estado Psicosocial Latinoamericano”. Es un reto leerlo realmente.
Dr. José Ernesto Pons B/@joseponsb