Túnez: Said destituyó al primer ministro Hichem Mechichi y congeló las actividades del Parlamento

Sus oponentes lo consideran como un golpe de Estado, mientras que miles de tunecinos respaldan la decisión del presidente Kaïs Said. Esa es la muestra de la división política que atraviesa Túnez desde hace meses y que tiene uno de sus puntos máximos este domingo 25 de julio, tras el anuncio del mandatario.

Said destituyó al primer ministro Hichem Mechichi -con quien ya tenía diferencias políticas- y congeló las actividades del Parlamento, liderado por el partido islamista Ennahda.

“La primera decisión es congelar todos los poderes del parlamento. La constitución no permite que el parlamento se disuelva, pero no obstaculiza la congelación de todo su trabajo”, expresó el presidente durante una alocución este domingo. Aunque todavía no está claro qué implica dicha decisión.

Said también le quitó la inmunidad parlamentaria a todos los legisladores y aseguró que nombraría un nuevo primer ministro en las próximas horas para traer la calma al país.

“El jefe de Estado asume el poder ejecutivo con la ayuda de un gobierno encabezado por un jefe de gobierno (primer ministro) designado por el Presidente de la República”, añadió en su alocución.

Previamente, mediante un comunicado, Said advirtió que habría represalias si alguien se opone a su decisión a través de las armas. “Advierto a quien piense en recurrir a las armas… y a quien dispare una bala, las Fuerzas Armadas responderán con balas”, indicó.

Su decisión representa todo un desafío para la distribución de poderes. Y es que la constitución, creada en 2014 luego de la Primavera Árabe y que marcó el comienzo de la era democrática del país, divide los poderes entre el presidente, el primer ministro y el parlamento. De hecho, la carta magna dicta que el presidente será el líder de Estado, pero que es el primer ministro quien encabeza el Gobierno. Y además limita los poderes presidenciales a los temas relacionados con la seguridad y con los asuntos exteriores. Y luego de sus decisiones, Kaïs Said queda en la práctica como el único líder, al menos por ahora.

Por otra parte, el mandatario auguró que habría más medidas por venir. “Hemos tomado estas decisiones, y se emitirán otras decisiones, en forma de decreto según lo estipulado en la constitución, hasta que la paz social regrese a Túnez y hasta que salvemos el estado”, afirmó el presidente.

Said argumentó que tomaba dicha decisión amparado en el Artículo 80 de la Constitución, que autoriza al presidente a tomar “medidas necesarias” si hay un “peligro inminente que amenace las instituciones de la nación o la seguridad de la independencia del país”.

Manifestantes antigubernamentales tunecinos corean consignas en un mitin frente al Parlamento en la capital, Túnez, el 25 de julio de 2021.
Manifestantes antigubernamentales tunecinos corean consignas en un mitin frente al Parlamento en la capital, Túnez, el 25 de julio de 2021. © Fethi Belaid, AFP

De hecho, Said destituyó a Mechichi y congeló las actividades parlamentarias luego de una reunión de seguridad de emergencia, en la que se analizó lo que estaba ocurriendo en las protestas en todo el país. Las manifestaciones se produjeron este domingo, con frases que coincidían con las acciones que finalmente tomó el mandatario.

Las manifestaciones que pedían la salida del primer ministro tunecino

Las protestas que comenzaron como un homenaje al 64 aniversario de la independencia de Túnez y que fueron convocadas por el Movimiento 25 de Julio, se convirtieron en una manifestación para exigir la renuncia del primer ministro y la disolución del Parlamento. Las protestas también eran en contra de la crisis económica, agravada por la pandemia del Covid-19.

Sin embargo, las críticas se enfocaron especialmente contra el partido Ennahda, que era una colectividad prohibida antes de la revolución de 2011 y que desde entonces se convirtió en el partido más exitoso al ser parte de diferentes gobiernos de coalición. A pesar de que en el Parlamento actual ocupa tan solo un cuarto de los escaños, es la colectividad con mayor representación.

En las manifestaciones de este domingo, algunos tunecinos irrumpieron en las oficinas del movimiento islamista, dañaron computadoras y arrojaron documentos a las calles. En los videos que circulaban en internet se ve incluso humo saliendo del edificio de Ennahda. Por otra parte, la policía creó un cordón de seguridad alrededor del Parlamento para evitar que los manifestantes se tomaran la edificación.

El descontento de una parte de la población es tal que después de que el presidente hizo su declaración, más tunecinos se tomaron las calles desafiando el toque de queda impuesto por el Covid-19 y algunos tocaban las bocinas de sus coches para celebrar la noticia. “Hemos sido liberados”, exclamó a la agencia Reuters Lamia Meftahi, una mujer que celebraba en el centro de Túnez, hablando del parlamento y el gobierno. “Este es el momento más feliz desde la revolución”, agregó.

Posteriormente, Said se unió a una multitud en la calle en el centro de Túnez, la capital, el lunes temprano, como mostraron imágenes de la televisión estatal.

Pero no todos recibieron el anuncio presidencial de la misma manera. El presidente del Parlamento y líder de Ennahda, Rached Ghannouchi, acusó al mandatario de comenzar “un golpe de estado contra la revolución y la constitución”, como dijo en su cuenta de Twitter. Mientras que otros miembros del mismo partido político denunciaron la irrupción a su edificio alegando que “bandas criminales” de dentro y fuera de Túnez están tratando de “sembrar el caos y la destrucción al servicio de una agenda destinada a dañar el proceso democrático tunecino”.

El presidente del parlamento también le pidió a los tunecinos que salieran a las calles “como el 14 de enero de 2011 (el inicio de la Primavera Árabe)” para poner fin a lo que llamó un golpe de Estado.

Las diferencias son tan solo una muestra de la crisis política que atraviesa el país. Si bien la Primavera Árabe terminó con décadas de autocracia representada por el entonces presidente Zine el-Abidine Ben Ali, el nuevo sistema democrático ha sido testigo de nuevas crisis.

Túnez ha enfrentado años de parálisis, corrupción, disminución de los servicios estatales y creciente desempleo. Y todo empeoró con la pandemia del Covid-19, pues no solo su economía se vio afectada por la crisis sanitaria sino que además el virus ha golpeado particularmente a este país. Por ejemplo, Túnez ha reportado más muertes per cápita que cualquier nación africana y, en las últimas semanas, ha tenido una de las tasas diarias de muerte per cápita más altas del mundo. Y todo esto en medio de profundas divisiones políticas.

La larga disputa entre el presidente y el primer ministro de Túnez

La destitución de Hichem Mechichi es el episodio más reciente de la pugna que existe entre el entonces primer ministro y el mandatario Said. Este último asumió la Presidencia tras ganar las elecciones de 2019, en gran parte por el respaldo de los jóvenes. Y aunque este jurista conservador no tenía experiencia en la política sino en la docencia, obtuvo la mayoría de los votos.

Menos de un año después designó a su ministro de Interior como primer ministro del país y fue así como Mechichi llegó al poder. Su primer gran reto era formar el próximo gobierno del país en medio de un parlamento fragmentado y fue entonces cuando surgió la división entre Mechichi y Said.

El primer ministro buscó el respaldo de los partidos Ennahda y Qalb Tounes en el Parlamento para promover una reorganización del Gobierno, algo que en principio no parecía distanciarse de las políticas presidenciales pues el Ennahda hacía parte de la coalición que respaldó a Said.

Pero el punto de quiebre se dio en enero de 2021, cuando el Parlamento votó a favor la propuesta del primer ministro y designó a 11 nuevos ministros dentro del gabinete que tiene 25.

El presidente Said entendió esta movida política como un intento por dejarlo sin suficientes aliados, se quejó de que no le consultaran previamente la designación y acusó a algunos de los nuevos funcionarios de tener conflictos de interés. Además, dijo que había problemas de procedimiento pues la renovación del gabinete no pasó por la deliberación del Consejo de Ministros, que es tal como lo indica la Constitución.

Y desde entonces ha habido una disputa entre el presidente y el primer ministro que ahora termina con la destitución de Mechichi y con la continuación en el poder de Said.

France24 con AP y Reuters

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