“La tesis del revocatorio, la audacia de la esperanza” Por Johnny Ramón Galué Martínez

El Revocatorio, que sobrevive a la crisis, que va a cambiar posiciones que reformula preguntas, que nos invita a recobrar la esperanza.

Si, de espaldas al futuro, hay que tener muy presente que en Venezuela, los partidos políticos, más que un puerto al que se arriba, se han convertido en una travesía. Una travesía, donde sus actores y su cultura, son casi, una tierra de nadie. Un recorrido y un viaje, que se complica, retroceden, se desvían, algunos tratan de romper el cerco, pero luego pierden el rumbo, mientras la sociedad mantiene la idea, siempre de conocer, para cambiar, de comprender para transformar.

No podemos retroceder, más allá de la undécima tesis de Marx sobre Feuerbach: ni siquiera después de constatar el balance negativo de las tantas tentativas practicadas. Es esencial, no perder el hilo en la investigación, en el análisis, basada en la objetividad, para poder superar los obstáculos y superándonos a nosotros mismos, aunque no sepamos dónde nos habrá de llevar. Libertas philosophandi (libertad de filosofar] es una exigencia que nos hacemos a nosotros mismos, con respecto a la tradición, a sus fundamentos, a sus personajes como a sus componentes, pero en este surco excavado, libres de los lazos de lealtad. Se debe de reafirmar la herencia histórica, para liberar en este campo de la política, la pertenencia de cultura de libertades como de la Democracia.

El dato de época, el núcleo de la necesidad, de una nueva síntesis, el elemento que une los acontecimientos y explica los resultados, es en, solo uno, y consiste en el declive de los actuales ACTORES DE LA OPOSICIÓN VENEZOLANA, aquí el episodio que culmina de esta decadencia, que ha atravesado, y concluye ahora en picada, no con la escalada de acciones queridas, sino con la decadencia propia de los hechos ineluctables.

Un tema que, dadas sus dimensiones, no puede mantenerse en la jaula de las coordenadas, exclusivamente económico-sociales de la tradición teórica. Que pide romper el cascarón, salir, sentirse libre, tomar aliento y conquistar la mirada. Tenemos en estas líneas  un intento de moverse en esta dirección.

Puede haber otros. Y cabe esperar una confrontación de los méritos de cada uno. En este caso, la búsqueda del denominador común es una elección de fondo. Si no logramos sentar las bases para la reconstrucción de un horizonte de pensamiento alternativo como de accionar, el riesgo de disolución de la democracia como de las libertades es inminente la pérdida de este patrimonio político, como legado que se convierte en una apariencia real. Tomar nota de lo ocurrido, saltar por encima, mantener despejado el camino.

Vivimos en una constante estupidez  atormentada. El denominador común, o punto de unión, es también punto de equilibrio. Imágenes  que no esconden conceptos, sino que lo expresan, pero que además, de indicar posiciones, muestran ubicaciones.  El frío sol de los Habsburgo se apagaba, (Paráfrasis de las famosas palabras de Newton a Richard Hooke, el 5 de febrero de 1674) si somos capaces de ver más lejos es porque vamos «a hombros de gigantes». Aquí tenemos el justo y al mismo tiempo crítico orgullo de una determinada posición, no de capitulación, sino de conciencia de las potencialidades pasadas y de las limitaciones actuales que afectan a la propia parte. El Revocatorio, que sobrevive a la crisis del sujeto histórico, que va a cambiar posiciones, que reformula las preguntas como las expectativas.

Dr. Johnny Ramón Galué Martínez

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