Medianamente ciegos. Por Carlos Ismayel

Mi querida abuela Emelina Ysmayel solía decir que una mujer “esta preñada o no, pero eso de medio preñada, no existe”. Así me respondía mi abuela Emelina en mi querido pueblo de El Sombrero, estado Guárico, cuando regresando de la escuela me llamaba a San Juan y me interrogaba sobre mi rendimiento escolar, cuando le respondía que “más o menos abuela, la cosa va mas o menos” “¿y como es eso?” Para ella no había las medias tintas porque las medias eran para los pies, murmuraba. A ella le satisfacía saber que las cosas o eran blancas o eran negras, porque eso de matices es para los camaleones que cambian de colores de acuerdo a su estado de ánimo y con la temperatura del medio ambiente. Por eso son medianamente verdes, medianamente rojos y en otras oportunidades son medianamente amarillos o negros. 

 

Está también el peculiar caso del doctor Jekyll y el señor Hyde descritos en una novela policiaca medianamente de ficción y medianamente sensacionalista, en donde los protagonistas o uno de los personajes es medianamente malo y el otro es medianamente bueno, ya que a veces es medianamente loco con diferentes identidades o personalidades haciendo que Hyde se convierta en un cruel criminal después que Jekyll ingiere una pócima.

 

Hay otra historia, también de ficción, que nos presenta al Zorro encarnado por un Don Diego de la Vega, que en la vida pública es medianamente un aristócrata de refinados modales y en la sombra se transforma en el legendario Zorro, todo vestido de negro que se bate por la vida de la gente oprimida contra funcionarios tiránicos o contra forajidos villanos. 

 

Otro personaje ficticio, que es medianamente médico, bueno, pacifista, cordial y amoroso es el de Hulk, que de repente puede dejar de ser lo que es, para pasar a encarnar a un ser medianamente humano, o sea un humanoide gigante de color verde, corpulento y musculoso, con un poderío físico que asume el cuerpo medianamente fuerte del Dr. Robert Bruce Banner, medianamente retraído y medianamente reservado.

 

En el caso de la oposición venezolana hay dirigentes que son medianamente Guaidosistas y medianamente Maduristas, aunque no reconozcan públicamente esa condición, pero es evidente que se entienden medianamente bien con el régimen tiránico cada vez que se reúnen en secreto con Jorge Rodríguez, de cuyas tertulias sacan algo, como por ejemplo, algunos cargos de Rectores en el Consejo Nacional Electoral. 

 

Hay otros que son medianamente adecos porque se entienden con Bernabé, que a su vez dejó de ser medianamente sumiso ante Henry Ramos, que ahora es medianamente jefe de un partido medianamente asaltado. O los diputados que eran medianamente combativos contra la corrupción hasta que medianamente sobornados se dispusieron a darle cartas de buena conducta a quienes medianamente son aceptados en algunas elites sociales en la que se puede ser medianamente corrupto y medianamente escuálido y medianamente revolucionario. 

 

La más reciente novela de ficción que está por salir, tiene como tema el fraude electoral que centra su guion en la posibilidad de hacer fraudes medianos, chiquiticos o imperceptibles, siempre y cuando uno de los factores en disputa se hagan los ciegos.

 

Carlos Ismayel

@CYsmayel

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