Sólo la unidad salva. Por Antonio Urdaneta Aguirre

Cuanto más tiempo transcurre, resulta menos motivante hablar de la unidad política y estratégica de los factores democráticos de Venezuela. Duele caer en frustraciones de esta naturaleza; sin embargo, antes de tocar los extremos de la resignación, es preferible seguir arando en el mar, dadas las exigencias de la sociedad venezolana, con respecto a la necesidad de unir voluntades, esfuerzos, recursos e ideas que contribuyan a la sustitución inmediata o progresiva del régimen imperante en el país.

Todas las evidencias que se han acumulado en 22 años de gestión militarista, extrañamente teñida de rojo, fortalecen el convencimiento que tenemos los venezolanos, según el cual la cúpula y el sistema político gobernantes son los responsables únicos de la tragedia que padecemos. 

El tiempo por venir inmediato ofrece una posibilidad cierta, a los efectos de materializar una coalición política unitaria, tal como lo espera la sociedad democrática. Se trata de las elecciones de gobernadores y alcaldes, proceso en el que la oposición, auténticamente unida, puede derrotar aplastantemente al régimen. Los números indican que los demócratas somos cuatro veces más que los seguidores de la dictadura. Esto supone que sería imposible que ésta cometa un fraude, como ha ocurrido cada vez que nosotros dejamos de participar en los procesos electorales.

Para que la coalición unitaria y democrática se convierta en una fuerza vencedora, lo primero que conviene es que todos los partidos políticos opositores, comprometidos, y sin tomar en cuenta su tamaño o la influencia que ejercen en el país, sean acreedores a similares derechos. Este criterio tiene que expresarse en todos los actos de la coalición; pero, fundamentalmente, a la hora de asignar las representaciones de la fórmula unitaria, tanto en las elecciones de gobernadores y alcaldes, como el resto de cargos electivos. Al aprobar las candidaturas correspondientes, es indispensable recordar la paridad de género y a los ciudadanos independientes idóneos para asumir las responsabilidades que se derivan una vez electos. Idéntica conducta debe privar al momento de otorgar cargos administrativos, sobre todo en gobernaciones y alcaldías. Después de tantos intentos fallidos la frase que debería convertirse en consigna de los venezolanos es ésta: ¡Sólo la Unidad Salva a Venezuela!

Antonio Urdaneta Aguirre
urdaneta.antonio@gmail.com
@UrdanetaAguirre

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